El fútbol está lleno de historias que a veces resultan imposibles de creer. Sobre todo en años atrás, donde la tecnología y la medicina impedían que los futbolistas puedan estirar sus carreras deportivas hasta una edad muy avanzada para el deporte de alto nivel.

Gracias a esto último, un delantero argentino pudo cumplir el sueño de entrenar y jugar al lado de su hijo de 15 años, algo que hace tiempo atrás podría haber sido imposible de lograr.

La mención es para Juan Cavallo, cordobés de 39 años que tuvo una larga trayectoria en el fútbol mexicano, quien junto a su hijo Alejo defienden los colores del Club Deportivo Marquense, de la Primera División de Guatemala. 

El delantero inició su carrera en Sportivo Belgrano de San Francisco, luego pasó por 9 de Julio y Tiro de Morteros, Persik Kediri de Indonesia, Rangers de Chile, Cienciano de Perú, Albinegros de Orizaba y San Luis de México, Desamparados de San Juan (B Nacional 2011-12), Necaxa, La Piedad, Lobos y Leones Negros de México, Atlanta, Irapuato y Alebrijes de México, Crucero del Norte y, desde 2019, en Marquense.

“Acá me quieren mucho y casi que soy el dueño del equipo (risas). Después de la pandemia tuve muchos ofrecimientos para jugar acá en Guatemala, pero este equipo es grande, importante. Nosotros perdimos la final y me fui porque había un proyecto en Veracruz, en México. Estaba todo hecho, pero con la pandemia se cayó. Pensaba si seguir jugando o no y me sentía bien para continuar. Resulta que a Marquense lo toma el Alcalde de acá (Willy Juárez) y me habló para que venga. Y volví”, expresó Cavallo con el diario La Voz del Interior.

“Me ofrecieron dirigir al equipo y jugar, pero yo todavía dirigir no quiero. Es mucho compromiso y todavía quiero solo jugar. Les dije que me venía con mi hijo, que se me hacía más fácil vivir porque uno deja la familia allá en Córdoba, en Marull. El torneo solamente dura tres meses por la pandemia. Y como ya lo conocían a Alejo, ya había venido dos veces, se sumó al equipo profesional. Es defensor central, entrena conmigo todos los días y tiene 15 años. No lo pueden fichar todavía porque ya somos tres extranjeros en el equipo. Puede jugar en la Sub 20, pero está todo parado”, agregó.

“Si yo me quedo acá, Alejo puede debutar sin problemas. Pero nosotros tenemos toda mi vida allá en Marull. Terminamos acá a principio de mayo, fines de abril, y de ahí tengo la chance de irme a jugar a República Dominicana, al equipo Delfines del Este, que participa de la Concachampions. Jugaríamos contra equipos de Jamaica, Trinidad y Tobago y demás. Tengo que analizar y decidir si sigo jugando o no. Después veré si agarro como técnico o qué hacer. Todavía no tengo definido mi futuro. Está la familia lejos y hay muchas cosas qué pensar”, destacó.

“Alejo vivió conmigo toda mi carrera, le sobra vestuario (risas). Hemos jugado amistosos junto y debutó en el equipo mayor acá en Marquense. Fue una felicidad enorme. Apenas llegamos en un amistoso metí dos goles y jugamos juntos. Compartir cancha con mi hijo es una alegría difícil de describir. En el primer amistoso tuve un tiro libre y le dije a Alejo: ‘Acá los clavo’. Y la metí en un ángulo. Es muy linda experiencia la que estamos viviendo. Todo esto lo hago más por él que por mí. Seguramente será una linda vivencia para su futuro. Algo va a aprender de tantos años juntos”, concluyó.

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