Independiente necesitaba ganar por dos goles de diferencia para seguir su camino en la Copa Sudamericana y como local en Avellaneda tenía todo dado para que esto ocurriera, pero no pudo ser y cayó por 2 a 0 frente al Ceará brasileño y quedó eliminado. 

A pesar de un arranque furioso, donde por intermedio de una media vuelta de Benegas y un remate tibio de Soñora, el Rojo la pasó realmente mal en los primeros 45 minutos. Porque al ir con más ganas que fútbol, quedó mal parado y fue como su rival le  generó varias situaciones claras, de contra, para romper la paridad y Sosa las desactivó con buenas intervenciones. Ya en la última jugada de ese parcial, luego de un tiro libre, la pelota le quedó en soledad a Lindoso quien definió ante la salida de Sosa para inflar la red y poner el 1 a 0.

En el complemento, solo tuvo "ideas" para generar en los primeros ocho o diez minutos, que coincidió con las ganas que le pusieron los ingresados Leandro Fernández y Pozzo. Pero fue solamente eso. El resto del encuentro, la nada misma. Ni ganas, ni rebeldía, ni actitud, Por algo no sorprendió que se escuchara en las tribunas murmullos y el grito de guerra "que se vayan todos, que no quede ni uno solo". Y para colmo, en la última del encuentro, Mendoza sentenció el encuentro para Ceará con un zurdazo inatajable. 

Se terminó el semestre para Independiente, con más puntos negativos que positivos. Con un técnico que es mirado de reojo por gran parte de los hinchas. Con un clima caliente generalizado. Ahora tendrá unos días para enfocarse en el inicio de la Liga Profesional, donde está obligado a ser protagonista.

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