Ibrahima Wadji, delantero del Qarabag de Azerbaiyán, vivió una situación insólita en su encuentro de vuelta por los octavos de final de la Conference League, ante el Olympique de Marsella que dirige Jorge Sampaoli.

Si bien el conjunto francés goleó 3 a 0 como visitante y con un contundente 6-1 a su favor selló su clasificación a la siguiente instancia, lo que sucedió con el atacante del elenco local fue la noticia de la jornada. 

El delantero había empatado la contienda,, justo antes del descanso, con la mano y, al no haber VAR en la competición europea, tuvo que reconocerle al árbitro que, efectivamente lo había marcado de forma ilegal.

En rueda de prensa, el senegalés confesó que Mattéo Guendouzi, del Olympique, le había dicho que Dios le iba a castigar al ser musulmán.

“Guendouzi me dijo: hermano, hay que decir la verdad. Tú eres musulmán. Dios te va a castigar”, reconoció Wadji, que, tras varios minutos de protestas ininterrumpidas por parte del mediocentro del Marsella y de toda el plantel visitante, decidió reconocer su inconducta. 

El claro momento en el que el futbolista del elenco francés intenta persuadir a Wadji.

La secuencia, que duró más de cinco minutos antes que el colegiado rectificara su decisión, estuvo a punto de desembocar en un escándalo en contra del Marsella.

En rueda de prensa, Wadji describió los momentos posteriores al gol: "Fue difícil porque tuve que hablar con mi capitán (Medvedev). Sabía que el balón había tocado en mi mano. Pero no era una acción que quisiera hacer. Mi mano tocó en la cabeza. Hablé con mi capitán. Le dije que había tocado el balón con la mano. Cuando todos mis compañeros me preguntaron, les dije que había tocado el balón con la mano. Después hablamos con el entrenador (Gurbanov). El entrenador me preguntó qué me parecía. Le dije que había tocado el balón con la mano. Me dijo: "No está bien, hay que asumir la responsabilidad, hay que hablar con el árbitro”.

Al término del encuentro, Sampaoli destacó el gesto del jugador local: "Aprendimos de gente honesta que en fútbol también hay. Es una lección de vida. Nunca había vivido un acto de Fair Play así. Cuando veo a un jugador o entrenador capaz de reconocer una falta me da vergüenza tener un espíritu competitivo", fue lo más saliente que dijo el argentino acerca de la insólita situación vivida. 

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