Él. El entrenador, el líder, el padre de la criatura. El estandarte de la inolvidable conquista de River. El que llegó al club en 2014 de la mano de Enzo Francescoli para cambiar para siempre la historia del Millonario y volver a poner a la institución en lo más alto. "Muñeco, muñeco..", gritaban desde las cuatro tribunas del Estadio Monumental cuando Marcelo Gallardo ingresó al campo con la tan ansiada Copa Libertadores en brazos, esa que pasó por Madrid, Emiratos Árabes, y que finalmente él, junto con Ponzio y Maidana, terminaron levantando otra vez en su casa.

Napoleón es el líder indiscutido de este barco, que muchas veces a lo largo de estos cuatro años tambaleó y perdió muchos soldados, pero que nunca se cayo sino que todo lo contrario; logró reinventarse tantas veces como fue necesario hasta llegar al día de hoy. "Cuando hace tres años ganamos la Libertadores 2015 parecía mentira, ¿no? Pero fue un sueño hecho realidad", comenzó Gallardo, que tomó el micrófono y comenzó a hablarle directamente a las más de 66 mil almas riverplatenses que colmaron el estadio para recibir a sus héroes.

El Muñeco se convirtió en el entrenador más importante de la historia de River. (Hernán Nersesian)

"Me acuerdo de las últimas palabras que dije justamente en este mismo estadio cuando hablé y le dije de corazón a todos los hinchas que agradecía y que íbamos por más, ¿se acuerdan? No solamente fuimos por más, sino que ganamos la final más soñada del mundo y no la vamos a olvidar jamas. Esta copa va a quedar eterna en nuestros corazones", dijo Gallardo casi entre lágrimas y rememorando quien sabe cuantas cosas en su mente.

A pesar de ser un momento de pura alegría, Gallardo no se olvidó de todos los que lo acompañan en todo este trayecto. "Es una gran emoción sentir todo lo que siento en este momento y compartirlo con todo este grupo de jugadores a quienes realmente valoro de corazón. Le agradezco a mi cuerpo técnico, auxiliares, a la dirigencia por haber confiado en mí y a todos los que trabajan día y noche para que podamos ser los mejores", remarcó.

"Que la gente crea, porque tiene con que creer", había dicho antes de la vuelta con Gremio, como en una suerte de premonición. Pero las palabras fueron ciertas, y River, de la mano del entrenador más importante de su historia, sin dudas que va a ir por más.

Comentarios