Fue tragicómico ver cómo el plantel de Boca abandonaba el hotel de la concentración para subir al micro que los iba a llevar a La Bombonera. Porque pasaron todos hasta que, de repente, aparece Guillermo Barros Schelotto ingresando al hotel, luego su hermano, luego el ayudante de campo... y luego los jugadores que antes habían pasado con gestos adustos y ahora tenían otro gesto en sus rostros. Increíblemente, cuando el plantel se había acomodado en el micro, les avisaron que no fueran al estadio porque el partido se suspendía.

Los jugadores habían almorzado en la concentración y, mientras descansaban a la espera de subir al micro para viajar al estadio, veían los distintos medios de comunicación que informaban cómo se iba desarrollando la posibilidad de que el partido se juegue o no se juegue.

Cuando llegó el momento de hacer las valijas y de dejar libres las habitaciones, era el indicio necesario para saber que el partido se jugaba. Pero increíblemente algunos ni siquiera llegaron a acomodarse en los asientos del micro cuando llegó la contra orden: "Todos abajo, volvemos a las habitaciones".

Este fue parte de la noticia que les dio el profe Valdecantos quien esperaba a los jugadores en la puerta del hotel para decirles que vuelvan a sus habitaciones.

Como lo hicieron los jugadores, también lo hicieron los dirigentes quienes viajaban junto al plantel en el mismo micro. Y con cara de pocos amigos, bajaban del ómnibus para meterse nuevamente al hotel.

El plantel continuará concentrado en el mismo lugar hasta que haya una orden distinta... Hasta que Conmebol decida cuándo se va a jugar el partido, cuando las especulaciones de último momento señalan que el superclásico podría disputarse el próximo sábado... Hasta se dijo que podría jugarse el lunes 19, con lo cual Marcelo Gallardo podría recuperar a varios jugadores lesionados que tenía para esta primera final.