En un duelo apasionante, Manchester City se hizo fuerte en Old Trafford al vencer 3-1 al Manchester United en el clásico de la ciudad, y así el conjunto dirigido por Pep Guardiola metió un pie en la final de la Copa de la Liga inglesa. Nicolás Otamendi fue titular en el conjunto ciudadano, mientras que Sergio Agüero permaneció en el banco, al igual que Chiquito Romero en el local.

Una vez más Manchester se paralizó con el derby, que en esta oportunidad ofreció la semifinal de ida de la Copa de la Liga, y una vez más el City volvió a festejar en cancha ajena, como en sus últimas tres visitas.

Sin el apoyo de sus hinchas, pues se prohibió la presencia del público visitante por temas de seguridad, el City salió al campo de juego muy convencido y apabulló al dueño de casa con un contundente 3-0 en tan solo un tiempo. Apenas 17 minutos se jugaban cuando Bernardo Silva enmudeció el estadio con una exquisita definición a un ángulo, y a los 33, a la salida de un contragolpe, Riyad Mahrez dejó en el camino al arquero De Gea para el 2-0. La primera etapa fue prácticamente un monólogo del elenco visitante, que a los 38 estiró la ventaja, luego de una destacada maniobra del belga Kevin De Bruyne, que Andreas Pereira terminó convirtiendo en contra. Antes del descanso, a la vez, el City pudo haber liquidado el partido, pero no lo aprovechó.

De regreso al campo de juego, el United salió decidido a buscar el descuento ante un City que pareció conformarse con el 3-0, pero así y todo los Diablos Rojos recién lograron descontar a los 25, con un remate cruzado de Marcus Rashford. Sin tiempo para más, el conjunto ciudadano se quedó con un triunfazo en Old Trafford y el 29 de enero se ilusiona con abrochar el paso a la final, en el Etihad Stadium. De lograrlo, será la tercera final consecutiva para los dirigidos por Guardiola.

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