En una reunión en Luque, Alejandro Domínguez -presidente de la Conmebol- les pidió casi encarecidamente a los dos presidentes que bajaran los decibeles a la hora de brindar declaraciones. Lejos de acatar el pedido, tanto Rodolfo D´Onofrio como Daniel Angelici expresaron sus sanciones sin temor a la aceptación del resto. Tal es así que en la entrevista al medio español confesó que fue amenazado por hinchas de Boca y que no le gustó el accionar Xeneize. ¿Cediste alguna vez? Le preguntaron, a lo que contestó: "No le quepa la menor duda. Y me está pasando ahora. Tengo 200 o 250 hinchas de Boca que dicen que me van a matar". Y agregó: "Los de River están cien por cien conmigo. No la barra brava, la gente. Yo ni conozco a la barra brava. Jamás los traté. Lo único que quiero es que no estén más".

Al margen de semejante acusación, el máximo directivo de la institución de Núñez también criticó la manera de moverse de Angelici, al romper "el pacto de caballeros" que habían firmado y que garantizaba el duelo el domingo 25 del mes pasado: "River fue generoso y tuvo palabra. El sábado pactamos que el partido se jugaba al día siguiente. Y el domingo la final no se jugó porque Boca había presentado un escrito en la Conmebol para llevarse los puntos sin jugar la vuelta. No fue una actitud leal".

Un guiño a Macri

La imagen del Gobierno Nacional quedó deteriorada, debido a que para el imaginario popular no pudieron garantizar la seguridad de un partido de fútbol, con el agravante que días antes habían pedido públicamente por un encuentro con ambas hinchadas. En relación a la posibilidad de tener a las dos parcialidades en Argentina, D´onofrio explicó: "Macri tuvo la sana intención de desear que haya público visitante, pero las intenciones no se convierten en realidad de un día para otro. Si durante años no tuviste público visitante en la ciudad de Buenos Aires, no se puede organizar un Superclásico de la noche a la mañana. Los estadios de River y Boca no estaban preparados".