Como era de suponer, Gustavo Gómez no fue bien recibido por la gente de Boca. Su coqueteo constante, decidiendo su pase a Palmeiras cuando tenía casi todo arreglado con el club de la Ribera, dejó heridas.

A pesar del saludo afectuoso con Guillermo y Gustavo Barros Schelotto antes de que comenzara el encuentro, Gómez recibió la silbatina de La Bombonera, en especial cuando fue protagonista de alguna jugada brusca, o cuando discutió con Wilmar Barrios, tras una fea entrada del defensor contra Rossi, en el afán de buscar un centro.

Fue amonestado por esa acción y cruzó varios insultos con algunos otros jugadores de Boca. Una "visita" a La Bombonera dura para el paraguayo, que fue protagonista en tres mercados de pases.

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