Cuando Ricardo Centurión vio que, a falta de 16 minutos para que termine el partido entre Racing y River, debía salir del campo de juego, su humanidad se llenó de bronca. Al llegar al banco de suplentes, el mediocampista se desquitó con una botella que arrojó con ira al piso para luego sentarse con odio en la butaca.

Tras el empate ante River, Centurión aclaró que su furia nada tenía que ver con la decisión del Chacho Coudet de sacarlo, sino que se debió a un análisis más personal. “Mirá si me voy a enojar con Chacho, me fastidié conmigo mismo”, expresó dolido el ex Boca.

Centu mostró un flojo nivel y terminó al límite desde lo físico. “Estaba con un calambre”, contó luego del encuentro. El Chacho lo vio cansado y lo sacó para preservarlo de cara a lo que viene.