Llegó el gran día. Ya no hay vuelta atrás. El país se paralizará como nunca y todo lo que se habló en la previa quedará a un lado en un evento sin precedentes, no apto para cardíacos. La Copa Libertadores se empieza a definir en lo que será un partido histórico no solo para el fútbol argentino, sino para el mundo directamente. En la Bombonera (y desde las 17), Boca y River saldrán a la cancha a jugar el primer chico de la finalísima de la máxima competencia sudamericana con un solo objetivo: quedarse con la Copa más preciada del continente.

El Xeneize va en busca de su séptima consagración y para el partido de ida, Guillermo Barros Schelotto pondrá los mismos que le ganaron a Palmeiras en el último compromiso copero: mantendrá el 4-1-4-1 con Ramón Ábila como única punta, mientras que Darío Benedetto (figura en la última serie) esperará en el banco de suplentes.

En tanto, el Millonario (que no tendrá a Marcelo Gallardo en el banco de suplentes por la sanción de cuatro partidos sin dirigir) mantiene una duda en el mediocampo, debido a la lesión de Leonardo Ponzio (quien sufrió una molestia en el isquiotibial de la pierna derecha jugando ante Gremio): Ignacio Fernández pica en punta, aunque no hay que descartar a Bruno Zuculini o al colombiano Juan Quintero en la zona media.

Cabe destacar que esta final será la última en la historia de la Copa Libertadores en definirse en formato ida y vuelta, ya que desde el año que viene habrá final única.