En la historia del fútbol mundial, Lionel Messi ya tiene su lugar asegurado. Desde que debutó en 2004 en Barcelona, el delantero pulverizó casi todos los récords posibles y se ganó el mote de ser el mejor jugador del mundo.

Sin embargo, hoy se quedó con otro logro que no tenía y entró, una vez más, en los libros del conjunto catalán: con la victoria por 2-1 ante Sevilla en la Supercopa de España, Leo se transformó en el jugador más ganador de la historia del Barca, con 33 títulos (superó a Andrés Iniesta, quien ostenta 32 festejos). Y de yapa consiguió su primer conquista como capitán, ya que se quedó con la cinta luego de la partida de Iniesta al fútbol chino.El primer tiempo en Marruecos tuvo de todo y el que empezó de la mejor manera fue el conjunto andaluz. Parado de contragolpe y aprovechando la velocidad de sus volantes, le generó muchos problemas a la defensa del elenco de Ernesto Valverde y en la primera que llegó, se puso en ventaja. Luis Muriel dejó solo a Pablo Sarabia y el mediocampista estampó un golazo desde la izquierda, que el árbitro cobró gracias al VAR.

 
 

Pero, el Barca sintió el golpe y, a pesar de no ser aquel equipo que deslumbraba al fútbol mundial hasta hace un par de años, empezó a encerrar a su rival. Primero avisó Luis Suárez, con un remate que se fue rozando el palo izquierdo. Sin embargo, unos minutos más tarde, Gerard Piqué aprovechó un rebote (tras un tiro libre preciso de Lionel Messi, que pegó en el palo derecho) y marcó la paridad antes del descanso.

 
 
En el complemento, el cansancio parecía sentirse en ambos equipos y no abundaban las situaciones de gol. Pero en la mitad de la segunda parte, los dos se desesperaron. Franco Vásquez estrelló un cabezazo en el travesaño que podría haber sido el segundo de Sevilla. Pero, ante todo pronóstico, apareció Ousmane Dembélé, con un golazo tremendo desde la derecha, para poner en ventaja al Barca.
 
 
Parecía que los de Valverde festejaban en Marruecos. Sin embargo, el último minuto puso suspenso a todo festejo: Marc ter Stegen le cometió un penal a Aleix Vidal, pero el arquero se redimió de su error y atajó el tiro pronunciado de Wissam Ben Yedder para darle la primera alegría de la temporada a Barcelona.