Cuando muchos ya lo daban por muerto un par de fechas atrás, Arsenal jamás se dio por vencido. Metió un sprint final tremendo, con 3 victorias y un empate, y logró el ansiado y complejo objetivo de quedar primero en su grupo, clasificándose a la próxima ronda. Ayer derrotó 3 a 1 al Bolívar en Sarandí con total justicia y pegó el salto en la tabla gracias a la manito que le dio Jorge Wilstermann, venciendo en Bolivia al que arrancó el día como puntero del grupo, Ceará.

Ya de entrada quedó claro que el Arse estaba dispuesto a cumplir su parte y esperar. Se paró en campo contrario, atacó desde el minuto cero y luego de un zurdazo cruzado de Albertengo que casi se convierte en el primero, se puso en ventaja mediante el mismo delantero, quien estuvo activo y picante durante todo el partido. Con la ventaja, los dirigidos por el Huevo Rondina no se conformaron, y si bien la visita salió del asedio y por momento jugó de igual a igual, en el epílogo de la etapa inicial llegó el segundo gracias a un cabezazo de Sepúlveda.

Más tranquilo por lo que pasaba en el campo, pero no tanto por lo que sucedía en Bolivia, puesto que un gol de Ceará lo dejaba afuera, Arsenal salió nervioso a jugar el segundo tiempo, como expectante. Marcó el tercero por un cabezazo de Albertengo, es cierto, pero no fue el de antes. Empezó a retroceder y a cometer errores, quizá por tener la mente más en el otro partido que en el suyo. Bolívar se adueñó del juego, descontó y estuvo cerca del segundo en varias ocasiones.

}Hasta que las noticias desde el banco generaron el alivio deseado: Jorge Wilstermann se ponía en ventaja y, ahora sí, la clasificación estaba al alcance de la mano. Los últimos minutos solo sirvieron para que se prestaran la pelota y para esperar el final. Nada se modificó en la otra cancha y tampoco en Sarandí, Arsenal logró el objetivo deseado, desató la euforia entre sus jugadores y cuerpo técnico y sueña con volver a hacer historia en la Sudamericana, como en los mejores tiempos.

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