Néstor Gorosito conoce cada rincón de Tigre. Caminó los barrios más ricos y también las zonas más humildes o peligrosas. Es, sin dudas, su lugar en el mundo. Y al sellar su segundo ciclo en la institución, se propuso buscar desde un principio que los jugadores también sintieran que el Matador era el sitio ideal para sus respectivas carreras.

Lo logró con creces, claro. Conformó un plantel que mezcla experiencia y juventud en su mejor expresión, a tal punto que sus valores más destacados tienen una amplia disparidad si se los juzga por la edad.

Muchos fueron los valores que fueron marcaron el camino, pero sin dudas que hubo tres futbolistas que fueron más que determinantes: Lucas Menossi (26 años), Federico González (32) y Walter Montillo (35).

Para diagramar un conjunto confiable es necesario contar con mediocampistas trascendentales. En ese sentido, Tigre tiene a Menossi, quien se crió en las inferiores del club y hace tiempo figura en el radar de entidades más poderosas del país.

Así y todo, su explosión llegó esta temporada: a su gran despliegue y técnica con la pelota. ahora le sumó gol. Sus características escasean en el fútbol moderno y por eso en Victoria creen que le queda poco futuro con la camiseta que lo vio nacer.

Lucas Menossi fue fundamental en el mediocampo de Tigre. 

También en el medio, aunque unos metros más adelante, se destaca Montillo. Este futbolista volvió a demostrar que el deporte más popular del mundo es impredecible: hace dos años –entre lágrimas- anunció en Río de Janeiro su retiro por las sistemáticas lesiones sufridas cuando vestía la camiseta de Botafogo.

Pero Tigre lo rescató, le dio la confianza para seguir jugando a pesar de una nueva lesión que padeció ni bien firmó y, rápidamente, obtuvo su rédito: la Ardilla fue clave para generar un circuito de juego letal (en 2019, además, convirtió 5 goles y dio 6 asistencias), que se impuso ante prácticamente todos los rivales.

Montillo fue el armador ideal del Matador desde su llegada al equipo.

En la zona donde se definen los partidos también aparece un material digno de elogiar: Federico González. Desde que debutó en Primera es un luchador. Le costó en Independiente, mejoró su reputación en Ferro y dio que hablar en Rafaela; luego perdió cierta consideración en Puebla de México y volvió a su país natal para hacer historia con los colores del Matador. Y vaya que la hizo, rompiendo redes ajenas con goles de todos los colores.

Los goles de Federico González fueron fundamentales para la consagración.

Sacando a esos tres protagonistas que se sitúan en el podio, también existen otras referencias que hicieron su aporte desde distintos lugares del campo de juego. Uno de ellos es Diego Morales, quien a los 32 años volvió al club mucho más maduro.

En un primer momento parecía imposible que un equipo que peleaba por evitar el descenso juntara tantos mediocampistas de creación, y quizá por eso Cachete se puso el overol y se adaptó a su nueva función, que consistía en generar juego pero a la vez ofrecer sacrificio para contrarrestar los ataques de los rivales.

Detrás suyo, el resto, por supuesto también importante en la consagración: Gonzalo Marinelli, en el arco, se recompuso de algunos errores cometidos durante la Superliga y fue figura en varios cotejos; Gerardo Alcoba y Néstor Moiraghi se afianzaron en la zaga y transmitieron seguridad; Matías Pérez Acuña aportó el gol salvador en los cuartos de final contra Racing; Sebastián Prediger terminó siendo un puntal en el medio y un jugador insustituible; y arriba, Lucas Janson fue el socio ideal de González.

Por último, un párrafo aparte para el grupo de los históricos, que fueron perdiendo terreno a la hora de jugar pero ganando espacio en la unión grupal y en el vestuario, en el día a día, en la relación con los hinchas.

La mención es, por supuesto, para Carlos Luna y Martín Galmarini, que no suelen aparecer en la formación inicial pero que están en la consideración de Pipo, quien incluso ya le pidió a ambos que continuaran, al menos, un año más. Un equipo que Pipo Gorosito supo acomodar ni bien asumió, y que terminó dando cátedra, con figuras destacadas y con otros muchos puntos altos, jóvenes y de experiencia. Un combo ideal que alcanzó para gritar campeón. Y para entrar en la historia grande.

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