La violencia es sobre todo un problema cultural, y uno de los flagelos más complejos de resolver porque está compuesto por infinidad de ingredientes diferentes. Está la política, que los utilizan en concentraciones partidarias, la connivencia policial y de los funcionarios de los clubes, resulta un muy buen negocio, los barrabravas tienen poder, por la manipulación de su sistema imprudente en la justicia, sumado al narcotráfico, el alcohol e infinidad de kioscos como los famosos “trapitos”, los puestos de choripanes, la venta de entradas y hasta en algunas entidades deportivas un porcentaje de la venta de jugadores. Un ejemplo, si vienen directivos de clubes extranjeros interesados por un jugador y ese jugador es coreado y alentado durante todo el partido, lógicamente influye en la decisión de compra. Por ese trabajo cobran un porcentaje si se concreta la transferencia. Depo estuvo investigando y desde 1922 hasta la fecha sufrimos 417 muertos según las estadísticas publicadas por la organización “Salvemos el Fútbol”.

La violencia en el fútbol siempre existió en menor medida y con los años se fue incrementando. Amadeo Carrizo nos contó que en 1956, en la Bombonera, en un Superclásico, le arrojaron al arco desde la tribuna la puerta de hierro del baño, no lo mataron de casualidad.

En respuesta a esta crisis, desde el 2013 el Gobierno y la AFA intentaron resolver o atenuar la complicación con la prohibición de la asistencia del público visitante. En alguna medida contribuyó pero no es la solución. Lo advertimos hace un mes, cuando se suspendió la final de Copa Libertadores y equivocadamente se trasladó a España. Un tema decisivo es actualizar las leyes envejecidas, los delincuentes entran por una puerta y salen por otra, como si fueran giratorias. Ahora el Congreso Nacional se encuentra abocado a realizar una reforma importante para brindarles a los jueces herramientas eficaces.

El interrogante es ¿se puede erradicar la violencia? Consideramos que sí, que otros países lo han conseguido. Depo conversó con un colega español, que nos pidió reserva de su nombre y que ha trabajado intensamente contra la violencia en el fútbol. En España a los barrabravas los denominan “ultras”, han comenzado a trabajar intensamente en 2007, el último muerto en el fútbol español ocurrió en 2004. El resultado obtenido fue sumamente exitoso.

“Hoy podemos decir que la violencia fue erradicada, los chavales han entendido que la policía sanciona con todo el peso de la ley a los inadaptados. La decisión se originó en los clubes con la policía y el apoyo absoluto del Estado. El desarrollo económico y social de España en los últimos treinta años también ayudó a contener el fenómeno. Las rivalidades entre los grupos ultras, en la mayoría de los casos, vienen definidas más por la política que por el fútbol. Sus enemigos más acérrimos son la policía porque no aceptan ninguna clase de acuerdos. También odian a los periodistas. Ha habido decenas de casos de agresiones a reporteros, fotógrafos y cameraman de televisión. Considero que si ustedes se lo proponen firmemente y arman una mesa de consenso entre clubes, servicios de seguridad, políticos y el gobierno nacional pueden exterminar con este terrible verdugo. Es cuestión de ser estrictos y mantenerse unidos e inflexibles”, nos decía este colega español

Lo único imposible es aquello que no intentas, la sociedad está pidiendo a gritos la solución contra el salvajismo en todos los estratos sociales y pesamos que hay que escucharla y satisfacerla. Lo contempla la Constitución Nacional. ¡Basta a la violencia!

Alfredo Luis Di Salvo

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