Si las competencias generan un desgaste importante en los entrenadores, los recesos futbolísticos no se quedan atrás. Son los períodos donde sus teléfonos suenan infinidad de veces por día para estar al tanto del avance o no de las operaciones que ellos solicitaron que se lleven a cabo. Son ellos, a la vez, los que ante la demora en una eventual negociación, se ponen al frente de la misma para intentar seducir al jugador en cuestión.

Guillermo Barros Schelotto es uno de los tantos que no puede gozar de un día de tranquilidad ya que continúan sin resolverse algunas cosas que imaginaba que se iban a cerrar en forma inmediata. A pesar de su enorme deseo de contar con Gustavo Gómez y de las expresiones del defensor dejando en claro que se muere por volver a ser dirigido por el Mellizo, hoy la llegada a Boca está más que difícil. 

Tal vez sea a modo de presión o quizá la certeza de que se hartó de la indefinición. El tema es que Daniel Angelici suspendió el viaje que tenía previsto realizar a Milan para entrevistarse con las autoridades del Rossonero y el propio zaguero paraguayo.

Lo que colmó la paciencia del Tano fue el llamado de Gómez al club de la ribera para comunicar que el ofrecimiento de Boca era insuficiente y a la vez menor a la que realizaron otras entidades del Viejo Continente. ¿Habrá contrapropuesta Xeneize o directamente se bajan de la operación?