En la sede de Núñez llegó un llamado intimidante que encendió las alarmas. Desde Brasil, los dirigentes de San Pablo levantaron el teléfono para exigirles -a sus pares de River- un pago atrasado correspondiente a la transacción de Lucas Pratto.

Aunque apenas pasaron diez días de la fecha pautada, la entidad paulista pidió la cuota de un 1.000.000 de dólares con la amenaza de dirigirse a la justicia, en caso de no recibir el giro con el dinero.

En ese contexto, en el Millonario son un poco más conservadores y prometieron abonar lo estipulado contractualmente, alegando además que no habría necesidad de llevar este episodio a un ente regulador.

El Oso se puso la Banda en enero del 2018 a cambio de 11.500.000 de euros, la operación más cara en la historia del club. En un principio, los hinchas pusieron en grito en el cielo al entender que la elevada cifra no coincidía con lo que podía llegar a ofrecer.

Pero la obtención de la Copa Libertadores, certamen en el que fue determinante por sus goles en la final, hicieron cambiar de parecer.

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