En la edición número 200 de Crónica del Ascenso no podíamos no acordarnos de él. Es de esas personas que siempre estuvo, que sea la hora que sea, en el club que esté, siempre nos atendió de la mejor manera para despejar cualquier tipo de dudas. Desde una posible formación, hasta la confirmación del arribo de un refuerzo. Nunca escondió nada. Claro que la mención es para Salvador Daniele, ese que tantas alegrías le dio a muchos clubes del fútbol de ascenso. El Gato hizo su carrera junto a Crónica. Conoció cada una de las redacciones (estuvo en la primera, del quinto piso en el edificio que volvió a habitar hace un año y medio y en el anterior, en pleno barrio e Congreso), como así también gestó gran relación con muchos periodistas que trabajaron y trabajan en este medio. En un momento tan especial, no podía faltar su palabra, contando con lujo de detalle cada anécdota y lo que significa Crónica para él. ¡Gracias, Viejo lobo!

-¿Empezaste a leer Crónica cuando arrancaste a jugar al fútbol?

-Sí, lo leo de toda la vida. Me levantaba a la mañana, agarraba Crónica y en un cuaderno me anotaba todos los datos del rival. En 1975 Crónica me puso el Perico Pérez de la B, porque de seis penales atajé tres. Toda la vida fui fanático de Crónica. Mi viejo lo compró siempre, y lo primero que me decía era: ´¿viste lo que dijo Crónica?´ Con Crónica tuve las mejores y las peores noticias. En 1975, como ya conté, fue cuando me hicieron la nota que titularon el Perico Pérez de la B. Y la noticia triste fue cuando mi tío compró la sexta en Retiro, porque no había ido a la cancha a ver River-Platense, y se enteró que mi viejo había fallecido en el estadio.

-¿Te acordás cómo fue ese momento?

-Sí. Fue un centro de Pedro González que cabecea Daniel Passarella y la saco del ángulo. Mi viejo estaba en la tribuna con todos los hinchas de River, porque decía que no le iban a hacer un gol a su  hijo. En ese momento todos gritaron gol, yo saqué la pelota y mi viejo se quedó ahí… Ese fue el día más triste de mi vida.

-¿Y cuándo te enteraste de eso?

-Apenas después de haber terminado de jugar. Ese día fue el partido que volvía Ubaldo Fillol después de cuatro meses de suspensión. Después del Mundial, el Pato no jugó porque tenía que arreglar un problema económico. Creó una empresa, pero le estaba yendo mal porque estuvo mucho tiempo sin jugar. Tal es así que se acercó un amigo para decirme si podía darle una mano al Pato y usar la vestimenta de él. Fui el primero en usar la camiseta de Fillol.

-¿El diario siempre te gustó por el deporte?

-Sí, porque me informaba de todo. La primera nota me la hizo Aldo Juncal. Después lo conocí al Negro Hernández, un personaje. Me puedo equivocar, pero estoy casi convencido de que el teléfono de la redacción era 361-1001/02/03/04.

-Exacto, eran esos...

-Viste como los recuerdo...

¿Alguna vez te molestó alguna nota o algún puntaje que te hayan puesto?

-No me acuerdo, pero seguramente alguna vez me molestó. Más allá de que siempre tuve muy buena relación con los muchachos de Crónica, los cuales siempre me dieron una mano. 

-¿Tomaste las críticas cómo algo constructivo?

-Siempre, es la mejor forma de crecer. Antes el periodismo no era tan crítico. Hoy, en cambio, se preocupan por lo que pasa dentro del campo de juego y también por lo que ocurre afuera. Por ejemplo, si los jugadores tienen novia, amante o un auto cero kilómetro.

-¿Viniste muchas veces a la redacción?

-Un montón de veces: cuando atajé los penales, cuando estaba peleando el campeonato con Colegiales, cuando eligieron a los mejores de la Primera C (en el año 1984, en la única experiencia que tuvo dirigiendo en esa categoría) y cuando salí campeón con Morón, que nos sacaron una foto en la puerta. Ese día fueron hasta mis hijos.

-Y para los 200 números de este suple...

-Y se los agradezco.

-¿Guardás los recortes del diario?

-Mis hijos tienen muchas cosas guardadas. Hace muchos años, un empresario me iba a llevar a un club de afuera, me pidió los recortes que tenía y terminé perdiendo todo. La verdad que en ese momento me puso mal, porque me gusta mucho ver eso. Para alguno puede ser una antigüedad, pero a mí me hacen bien.

-¿Qué significa Crónica para vos?

-Es parte de mi carrera. Toda la vida compré Crónica, me acompañó siempre. En mi primer año como entrenador, en Colegiales en el año 1984, iba a un lugar en Callao donde siempre iba mi viejo, me comía una porción de pizza y esperaba que llegara la sexta para ver el título de Colegiales. Me acuerdo que en ese momento, con la campaña que hicimos, la gente hacía fila para comprar la sexta.

-Un mensaje…

-Son la historia del fútbol, no sólo del ascenso sino nacional. Fui siempre un fanático de las estadísticas, resultados y todo tipo de información que sólo la tenía Crónica.

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