River, siempre River, como cada vez que juega una final. Julián Álvarez, siempre Julián Álvarez, como cada vez que juega el "Millonario". Y con esa fórmula el equipo de Núñez volvió a levantar una copa. Esta vez fue el Trofeo de Campeones, tras aplastar a Colón por 4-0 y convertirse en el amo y señor del fútbol argentino.


Los primeros minutos demostraron que lo que se estaba jugando era una final. Mucha pierna fuerte, concentración en las marcas y mucho cuidado en no cometer errores. Tanta tensión sólo podría romperse con una acción individual. Y quién, si no Julián Álvarez, tuvo que el artífice de la primera jugada de peligro al sacar un tiro rasante, entrando por la izquierda, que el sorprendido Burián desvió con esfuerzo. Iban 11 minutos y River avisaba que no le iba a ser fácil el trámite a Colón.

Julián Álvarez tuvo otra noche fenomenal.


Y la advertencia de Álvarez sobre el comienzo, tuvo su sentencia a los 41 minutos, cuando parecía que el primer tiempo se iba a terminar sin goles. El "Araña" tejió su red para atrapar un centro perfecto de Simón desde el sector derecho para tocar suavemente y cambiarle el palo a Burián para anotar el 1-0.


De esta manera, Colón, que pensó más en su arco que en el de enfrente, se fue a los vestuarios con la premisa de cambiar la cabeza para afrontar la segunda etapa. Sin embargo, el que volvió a amenazar fue el "Millonario", aunque esta vez cambió el intérprete, ya que fue Santiago Simón, quien tuvo dos chances que se fueron por arriba del travesaño. Hasta que apareció otra vez Álvarez para meter lo que no pueden meter los demás. Anticipando en el área a Goltz y aprovechando el rebote en Burián para convertir el segundo gol.

Rollheiser también se hizo presente en la red.


El "Sabalero" sólo esperaba que se iluminara Facundo Farías y recién a los 24, recién insinuó algo, con un centro del ingresado Mura, que no pudieron alcanzar Aliendro ni Beltrán.

Los minutos pasaron y el triunfo de River nunca corrió riesgo. Álvarez seguía haciendo de las suyas y armó una jugada que terminó con un rebote en el palo para que Rollheiser marcara el 3-0. Carrascal metió el cuarto y la tribuna millonaria era una fiesta y dentro del campo, el equipo lo percibía.

Gallardo usó el partido para brindarle una despedida en cancha a Leonardo Ponzio y Colón sólo actuaba de partenaire de un campeón inapelable, que no hizo más que ratificar la excelente temporada que tuvo a nivel nacional. Con un goleador inapelable como Julián Álvarez y un equipo en el que cada engranaje funciona a la perfección para seguir dándole alegrías a su gente.

El primer gol de Julián Álvarez:

 

El segundo de la "Araña":

Rollheiser marcó el tercero:

Carrascal cerró la goleada en el final:

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