Era su despedida de la Argentina. La antesala del partido más importante del año. Pero como su intención es no dejar nada para el resto, River se dio el gusto de anotarse en otra final, la decimoquinta en la era Gallardo.

Sin jugar bien, pero golpeando en el descuento de ambas etapas, el Millonario superó 2 a 0 a un dignísimo Estudiantes de Buenos Aires y una vez más estará en la definición de la Copa Argentina (torneo que con el Muñeco ganó en 2016 y 2017).

En busca de una nueva corona en el torneo más federal, el conjunto de Núñez se las verá con el sorprendente Central Córdoba de Santiago del Estero. Por el juego, no tiene motivos para inflar el pecho. Por el resultado, sí ya que River siempre gana. Y ese será el objetivo que perseguirá el 23 del corriente en Lima, cuando vaya por otra Copa Libertadores, frente a Flamengo.

A pesar de irse al descanso en ventaja por aprovechar la última acción de la etapa (corner que peinó Martínez Quarta y Pinola empujó a la red de zurda), Marcelo Gallardo ingresó al vestuario con mucha bronca por el mal trabajo de sus dirigidos.

El gol fue la segunda acción importante, y vino de un zapatazo de afuera del área de De la Cruz que Altamirano manoteó por arriba del travesaño.

Javier Pinola abrió el marcador con un potente remate. (Télam)

Después, lo del Millonario fue pobre. Previsible, anunciado, no hizo más que facilitar la tarea defensiva de Estudiantes, que supo achicar los espacios, dejando en varias ocasiones adelantado a Lucas Pratto

Como era de esperar, ese primer período se jugó en campo Pincha. Sin embargo, River careció de ideas para perforar a un equipo bien plantado, que en forma esporádica pudo contragolpear vía González Metilli pero sin encontrar eco en Campana y Garay

Hasta que en los últimos minutos, la jerarquía del finalista de América le permitió arrinconar a su adversario y sacar tajada de una pelota parada (siempre importante cuando no se encuentra la llave del triunfo) para abrir el partido.

Polémico

El complemento fue monótono, con control absoluto de River, que manejó la pelota y llegó varias veces hasta la valla de Altamirano. En la más clara, el arquero le tapó en primera instancia a Casco, en el rebote la pelota dio en el poste y Borré empujó a la red. Estaba en la línea pero el asistente levantó en forma equivocada el banderín.

Aunque la gran polémica llegó en el cierre del partido: Diego Figueroa remató cruzado desde afuera del área, Armani dio un inesperado rebote y cuando se disponía a atraparla apareció Lautaro Díaz para marcar el gol.

¿Hubo falta? Para Vigliano, sí. Esta decisión encegueció aún más a Estudiantes, que se fue con todo al ataque. En la última acción, de un córner en contra, River salió rápido de contra y Palacios, con el arco libre (Altamirano había ido a cabecear) convirtió el definitivo 2-0.

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