La Casa Blanca del fútbol argentino se volvió a vestir de fiesta. Nada de elegante sport. Tratándose de River, todo tiene que ser de etiqueta sino no es. El Millonario llegó hasta el partido con Racing con tanta tranquilidad futbolera, que sabia que hasta un empate con la Academia le servía para dar la vuelta olímpica número 68 de su historia.

Pero este equipo voraz, moldeado de acuerdo a la cabeza de su entrenador Marcelo Gallardo, no se iba a conformar con tan poco y la coronación en una noche que había dejado atrás la lluvia matinal, tenía que ser a toda luz: River fue campeón una vez más en su larga y rica historia y como no podía ser de otra manera el verdugo se arrodilló a sus pies. Este Millonario, modelo doméstico 2021, vapuleó a un perdido Racing y a falta de tres fechas para la finalización de esta Liga Profesional, por fin grito campeón a nivel nacional. 

El título criollo le sirvió al Muñeco para sacarse de encima la espina clavada por nunca haber podido coronar en el índole local, en tan fructífero ciclo. De esta manera, el laureado entrenador ha llegado a su título número 13 como director técnico riverplatense y, asimismo, el presidente Rodolfo D'Onofrio dejará en diciembre su cargo y podrá ostentar haber dado 15 vueltas olímpicas, en sus dos períodos al frente de la institución. 

River se colgó su estrella número 50 en torneos argentinos, que sumados a los 18 títulos internaciones hacen que este club se convierta otra vez en un torbellino. Todo -o casi todo- lo que juega, lo transforma en oro. 

El Monumental lució repleto, después del tiempo de pandemia: 72 mil almas colmaron sus renovadas tribunas. Cotillón, color, banderas, camisetas. Todo era rojo y blanco. Todo estaba atravesado por una banda roja. 

Setenta y dos mil personas colmaron el Monumental: Nadie se quería perder una nueva vuelta olímpica de River y del Muñeco Gallardo.

Y encima, el partenaire Racing andaba medio a los tumbos y no por haber bebido del champagne riverplatense. Sino porque llegó a esta instancia, cargado de problemas dirigenciales y de malos resultados, que hicieron que este encuentro haya sido sólo para cumplir y evitar el papelón. Ni el historial, ni el presente lo avalaban para llegar a esta cita con pergaminos de aspirar a algo. 

Y River lo expuso. Fue Palavecino en el primer tiempo, tras desacoples defensivos típicos de la improvisación. Y llegó Julián Álvarez para marcar su tanto número 17. Y luego Brian Romero, que fracasó en Independiente pero que en el Millonario encontró un lugar donde se sintió cómodo, en dos ocasiones. 

El Millo iba y la Academia sufría y el que no salta "murió en Madrid", clara alusión a Fernando Gago, técnico visitante. Y la fiesta ya había tomado ribetes de jolgorio puro, de carnaval carioca. 

La Banda seguía tocando. River se convertía en un Gallardo campeón. Mucha diferencia con el conjunto albiceleste, en la noche de noviembre que todos recordarán por la partida de Diego Maradona y ahora, por esto. 

River vapuleó a Racing y se colgó otra estrella: 37 títulos profesionales y 13 amateurs.

El Muñeco sonreía en el banco a sabiendas que ahora sí, su historia estaba sellada. La mochila de no haberse podido consagrar en la Argentina pesaba, puertas adentro. Pero, pero... a este entrenador no hay límite que se le interponga. A River, tampoco. El Millonario es el nuevo, justo y contundente campeón del fútbol argentino. 

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