Con la mente en lo suyo y pensando a la vez en su rival de siempre. A tono con Boca en el campeonato local, River avanza a paso firme en busca del tricampeonato en la Copa Argentina. Sin brillar pero con justicia, el bicampeón de la competencia dio cuenta de un entusiasta Platense (2-0) para meterse en cuartos quedando a sólo un paso de una eventual semi con el Xeneize y a dos de la retención de la corona. Un buen triunfo que le sirve para seguir con la autoestima por las nubes a la espera de la serie de cuartos de la Libertadores frente a Independiente.

La ilusión de presenciar un entretenido primer tiempo se instaló antes del minuto, cuando con un cabezazo abajo, Pratto exigió a De Olivera. Sin embargo, el juego fue apenas discreto, con buenas intenciones de ambos lados pero sin claridad en los últimos metros y, por ende, con escasas situaciones. Por más que su plantel sea de jerarquía, River sintió las ausencias del Pity Martínez, por su dinámica por la izquierda, de Palacios, por su quite y salida prolija y rápida;  y de Quintero, por sus pinceladas capaces de abrir el partido en cualquier momento.

En tanto Platense, que no se sintió menos en esos 45 minutos, se vio afectado por la desgracia de Curuchet, que lo sacó de la cancha en el primer cuarto de hora.

El Millonario fue levemente superior (tuvo otra acción cerca del cierre de la etapa con un remate de Borré que despejó el arquero) a la vez que Platense estuvo respondón pero careció de punch.

Tarde o temprano, como ha sabido hacerlo ante sus anteriores rivales, sea de ésta o las anteriores ediciones, River sacó a relucir la diferencia de categoría sobre el Calamar. Sin desesperarse llegó a los dos goles, ambos con remates desde los 11 metros, primero por una falta de Bocchino sobre Borré y luego por una mano de Iribarren que definieron con éxito Pratto y Scocco, respectivamente.

Pratto celebra el primer gol de River. (Fotobaires)
Scocco decretó el 2-0 final con otro tiro desde el punto penal. (Fotobaires)

Fue una segunda etapa donde River no dejó lugar a las sorpresas y, aprovechando su mayor jerarquía sumado a la baja física de su adversario, estableció la ventaja que le permitió sortear una nueva fase.

Así, el equipo de Gallardo dio un nuevo paso a la vez mira cada vez más atrás su última jornada en que se retiró con la cabeza gacha (28 de febrero, ante Vélez).

Ferreira, de buen primer tiempo, intenta recuperar la pelota. (Fotobaires)
De La Cruz intenta escapar entre dos jugadores del Calamar. (Fotobaires)
El uruguayo de River pelea la pelota como si fuese la última. (Fotobaires)