El máximo ídolo xeneize de los últimos 40 años haría pronto su partido homenaje de despedida, ya está todo vendido en la Bombonera, faltaría poner la fecha, y también sería organizado en canchas de diversas provincias del interior del país. Por su estilo podía haber jugado en todas las épocas. El mismo Riquelme, hace poco tiempo declaró: “Desde el 2014, pasó mucho tiempo desde que me retiré y soy honesto, pensé en que no lo iba a hacer. Pero quiero ver a la gente de Boca, quiero vivir un momento más con los hinchas. Necesito entrar a la Bombonera, estar con la gente y sentir el cariño de los hinchas. Los extraño un montón, tengo ganas de ponerme los cortos, los botines y entrar al patio de mi casa. El partido se hace sí o sí, ya lo tengo decidido”.

Recuerdo su impresionante poder convocante. Sin ir más lejos, el masivo banderazo de los hinchas realizado los primeros días de mayo de 2014, en la puerta de la Bombonera, sobre calle Brandsen 805, metiendo presión a los dirigentes y pidiendo la renovación del contrato. La iniciativa de la manifestación se organizó mediante redes sociales y fue un éxito incuestionable, al unísono gritaron cerca de cinco mil personas: ‘Borombonbon, Borombonbon para Riquelme renovación…’ No creo que ningún jugador de fútbol haya movilizado espontáneamente semejante convocatoria. El motivo excluyente resultó persuadir e inducir al presidente Daniel Angelici a renovar su contratación que estaba cerca de vencerse.

Los cánticos de los más fanáticos exigían: que no les quiten el amor, que no los dejen sin fútbol, que no les rompan la ilusión, querían que Riquelme toque un tiempo más y se lo hicieron saber al mundo. Porque para todos ellos, el futuro “Topo Gigio” representa un símbolo mucho más grande que un frío contrato. Resulta un sentimiento del ejercicio de ese fútbol fantástico que sólo él produce. Significa bancarle todo al genio. Por razones periodísticas para una agencia de noticias, tuve que cubrir el evento y viene a mi memoria un trapo callejero que decía: ‘Ni un momento, ni la eternidad, esto va mucho más allá’. Un toque bien rockero en esa tarde noche…

Si nos remitimos a logros obtenidos podemos advertir que sobran fundamentos para semejante cariño y admiración de la hinchada, que nunca se equivoca. Obtuvo 11 títulos con Boca, 6 títulos locales, 3 Copas Libertadores de América (2000, 2001 y 2007) 1 Intercontinental y 1 Recopa Sudamericana. En el equipo boquense en 390 partidos convirtió 89 goles y brindó 190 asistencias. Es el jugador que más partidos participó en la Bombonera con 206 presencias, superando a Silvio Marzolini. El partido homenaje tiene el éxito asegurado, la Bombonera estará repleta por hinchas emocionados, llenos de afecto y admiración

“El Boca del 2000 cambió la historia y la cabeza de los hinchas”, resaltó Juan Román.

Alfredo Luis Di Salvo

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