Así como contra Estudiantes, los hinchas de Racing descargaron su bronca, este viernes por la noche fue peor. Porque perdió, obviamente. Pero más allá del resultado, lo que el simpatizante académico no tolera es como se tomaron tantas decisiones dirigenciales equivocadas y que en la cancha haya un equipo (¿equipo?) que transmite poco y nada. En realidad, más nada que poco. Sin rebeldía, sin reacción, sin saber qué hacer con la pelota en los pies, ni siquiera apelando al "a la carga Barracas", con poquísima jerarquía, y más teniendo en cuenta que Racing venía dulce los últimos años, siendo protagonista, campeón, con figuras. Si hasta da pena ver a Lisandro López como no entendiendo lo que pasa a su alrededor. Entonces, el "Milito hay uno solo, oh, oh, oh...", fue el grito de guerra, recordándole a los directivos que se fue cuando era el alma del proyecto. Y al final, pero: "la comisión, la comisión, se va...". Ahí estuvieron apuntados los dardos.

Platense ganó 1-0 y no es justo dejarlo en segundo plano. ¿Lo apabulló, lo dominó, lo peloteó?. No, nada de eso. Supo a qué jugar y se dio cuenta en el segundo tiempo que enfrente tenía un rival que no lastima, que no sabe que son esos tres caños que están en el fondo de la cancha donde hay una persona (arquero rival) que casi no tiene trabajo. Racing no patea al arco, pero esto no es nuevo. Ya viene de la etapa de Pizzi, aunque algunos golpes de "suerte" lo sacaban a flote.

¿Tuvo suerte Platense? Podría decirse que "un poco". Porque el gol de Lamberti, con un remate desde fuera del área, se desvió en un defensor y descolocó a Arias. Pero el Calamar hizo lo que Racing no hizo: pateó al arco... Y más tarde lo hizo de nuevo, con Sandoval sorprendiendo a Arias desde 40 metros generando la reacción del "1". El gol de Lamberti fue a los 22 minutos del segundo tiempo. Y Racing pareció no darse cuenta, porque hasta le costó meter un bochazo al área rival.

En el primer tiempo, el local había monopolizado la tenencia de la pelota y trataba de ser protagonista, aunque se nubla cuando cruza la mitad de la cancha. Moreno distribuía, Rojas se mostraba activo y Lisandro aportaba algún pincelazo. Remató tres veces, desde fuera del área, sin asustar a Ojeda.

Y Platense supo darse cuenta que si apretaba un poco, podía ganarlo. Y se fue animando, con las corridas de Gerzel, con Schott e Infante por los costados, con la movilidad de Tissera. Hizo el gol, Spontón retocó con las variantes y se llevó tres puntos sin sufrir. Desnudó aún más las limitaciones de Racing, que se fue envuelto en la bronca de los hinchas. El Cilindro explotó. Seamos justos, Platense hizo explotar el Cilindro...

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