Ganar, gustar y estar más cerca del sueño de dar la vuelta olímpica. Un primer tiempo brillante. Un segundo en el que pasó algún momento de zozobra. Pero, de la mano de un tremendo Lisandro López, Racing ganó el partido que tenía que ganar: 1-0 a Belgrano, que se hunde cada vez más con el descenso. Los de Coudet le sacaron cuatro a Defensa (que juega este domingo ante Patronato) y se aseguran seguir siendo el único puntero de la Superliga, cuando solamente faltan dos fechas para que termine. Incluso si el Halcón si pierde en Paraná, la Academia puede consagrarse si gana en la próxima fecha, en lo que será la dura visita a Victoria contra Tigre. En Avellaneda, la ilusión es cada día más grande...

Licha de Avellaneda

La Academia fútbol show. Y desde el vestuario y de la mano de su goleador. Porque la diferencia fue tan avasallante en el primer tiempo que la Academia se quedó cortó en el resultado. Y en el primer minuto, un buscapié de Eugenio Mena lo encontró a Lisandro López y el capitán definió ante la salida del arquero César Rigamonti para empezar a desatar la locura en el Cilindro.

Así definió Licha para el 1-0 (Télam).
Desde el otro lado, la definición de Licha (Télam).
Lisandro y su tradicional festejo (Télam).

El gol tranquilizó los ánimos del equipo de Coudet, pero no la búsqueda. Porque no bajó nunca la intensidad. E incluso pudo haber aumentado el marcador. Los centros de Guillermo Fernández fueron un constante peligro y tanto Alejandro Donatti y Darío Cvitanich podrían haber marcado el segundo. ¿Belgrano? Nervioso, metido atrás, impreciso y sin generar una sola situación de gol.

Sin embargo, el complemento se inició con un susto en Avellaneda porque Diego Mendoza estuvo a punto de poner la paridad pero increíblemente no la pudo empujar en la línea. La diferencia de un solo gol lo hizo pasar algún que otro imprevisto a la Academia. Pero, más allá de algún intento del Pirata sobre el final y a pasar de que los de Coudet bajaron mucho su rendimiento, en el Cilindro solo había lugar para seguir mirando a todos desde arriba.

Solari intenta una tijera (Télam).

Dos caras de una moneda. Los primeros 45, con juego y versatilidad en ataque. La segunda parte, con muchísima menos tenencia e incluso muy impreciso. Pero aún así, Racing ganó el partido que tenía que ganar. Aquel que podía complicarle los planes, pero que se convirtió en la lanza para seguir ilusionados por el anhelo de la ansiada vuelta. Y encima si este domingo hay buenas noticias en Paraná, la ilusión puede concretarse contra Tigre en Victoria. Los hinchas de la Academia sueñan...

Cvitanich aguanta la marca de Herrera (Télam).
 

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