Se formó, debutó y hoy es la gran promesa que tiene Temperley. Claro que la mención corresponde para el defensor Nicolás Demartini, el mismo que ya vistió la camiseta del seleccionado nacional y hasta se dio el lujo de consagrarse (logró la medalla de oro en los Panamericanos de Lima). Con apenas 19 años (el lunes cumple 20), no sólo se ganó un lugar en el once titular, sino que además se presenta como una de las apariciones más resonantes del Celeste en los últimos años. En una extensa charla con Crónica del Ascenso, Demartini habló del presente, que por cierto resulta más que auspicioso desde el arribo de Walter Perazzo, de lo que significa Temperley para él y del lamentable accidente que sufrió su compañero de zaga Enzo Baglivo.

-Hubo un cambio muy grande desde que llegó Walter Perazzo...

-La verdad que se nos abrió el arco. El equipo está haciendo un gran esfuerzo tanto en la parte ofensiva como en la defensiva. El técnico pide y exige un esfuerzo extra, no sólo para defender sino que también para atacar. Le gusta que todo el equipo vaya para adelante, pero que a la hora de defender estemos todos para dar una mano. Esa es la clave de los últimos partidos.

-La idea de jugar con la pelota al ras del piso como les pedía Cristian Aldirico se mantiene, aunque ahora se ve al equipo más firme en la zona defensiva...

-Antes teníamos una manera de jugar un poco más arriesgada. En cambio ahora Perazzo pide que seamos más simples, que no nos compliquemos ante el mínimo peligro.

-¿En lo personal te hace sentir más cómodo esta idea de juego?

-Sí. Antes no sé si estaba en mi mejor momento, por la situación que nos estaba tocando atravesar. No podíamos ganar, se nos complicaba mucho de local y con la ansiedad de la gente se complicaba aún más. Temperley es un club que exige pelear arriba, y al momento de querer hacer todo bien terminaba saliendo lo contrario. En los últimos partidos encontramos un equilibrio y hace tres fechas que no nos hacen goles, lo cual es muy importante. Cuando no se puede ganar siempre es importante mantener nuestro arco en cero.

-Esta racha de cuatro sin perder (tres triunfos y un empate) despertó la ilusión del hincha.

-Temperley siempre se destacó por su gente. Viví los ascensos a la B Nacional y luego a Primera como alcanzapelotas y la verdad que fue algo hermoso. Si nosotros dentro de la cancha demostramos que estamos para pelear, el hincha siempre está. Para un jugador eso es un plus que claramente nos beneficia.

-¿Qué significa para vos Temperley?

-Para mí Temperley es todo. No sólo me enseñó todo lo futbolístico, sino que me formó como persona. Técnicos, compañeros y dirigentes siempre aportaron algo para ser lo que soy hoy. Gracias a Dios tengo la posibilidad de vivir de lo que más me gusta. De chiquito era lo que más quería y Temperley me dio la gran chance. Estar dentro de la cancha y representar a un club que tanto quiero es algo maravilloso. Además, gracias a Temperley llegué a la selección argentina, conocí a otros compañeros y le regalé una alegría muy grande a mi familia. Claramente todo esto se lo debo al club que me formó.

-Los rumores de una posible partida, antes del inicio del torneo, fueron muchos. Sin embargo, nunca mostraste desesperación por irte y siempre Temperley estuvo primero...

-Se dijeron muchas cosas: que me iba a ir, que ya me había ido... Pero siempre que me preguntaron dije que la única oferta que había recibido fue la de Argentinos. Luego no se llegó a un acuerdo entre los clubes, pero yo nunca tuve la intención de irme. Era mi primer torneo como titular y aparte no sé si estaba para algo más. Mi idea era seguir afianzándome y seguir madurando como jugador.

-Dentro de la cancha dejas la sensación de tener muchos partidos en primera. ¿Eso se trabaja o es tu forma de ser?

-Una vez escuché una charla de Diego Simeone, diciendo que el jugador es igual dentro y afuera de la cancha. Como soy en la vida, trato de hacerlo dentro del campo de juego. Cuando estoy tranquilo juego de una manera y cuando me pongo nervioso me saco. La expulsión ante Estudiantes fue un cruce de mil cosas por la cabeza. Sin embargo uno va aprendiendo de los errores. Todavía soy chico y tengo que seguir aprendiendo. En la vida trato de ser lo más tranquilo posible y no enojarme por cosas que no tienen sentido.

-¿Te considerás referente de los más chicos?

-No sé si referente, pero lo poco que aprendí hasta ahora trato de decirlo. Somos muy compañeros y nos decimos todo. El grupo que tenemos es muy bueno, todos nos ayudamos entre todos. Con los más chicos nos conocemos desde las inferiores y siempre nos cuidamos entre nosotros.

-¿Cómo podés explicar el paso que tuviste por el seleccionado nacional?

-Fue hermoso, una experiencia única. Todo jugador quisiera estar en la selección y a mí se me dio. Es un paso que sirve para aprender, tanto del entrenador como de mis compañeros, porque muchos de ellos tienen más experiencia, son más grandes y hoy están jugando en el exterior. No sólo fue un grupo futbolísticamente bueno, sino que desde lo humano era excelente. La verdad que fue algo muy lindo. Vestir la celeste y blanca no tiene comparación y menos tener la suerte de salir campeón.

-¿Se siente algo especial al momento de ponerse la camiseta Argentina?

-Sí. Después de escuchar el himno se me cayeron las lágrimas. Te genera fuerza, querés salir a la cancha y comerte a todos. Sentís que tenés más aire, la adrenalina es enorme.

-El plantel vive un momento difícil por lo de Enzo Baglivo...

La verdad que fue una tristeza para todos, nos tomó por sorpresa. Cuando nos enteramos pensamos que se trataba de un simple accidente, pero una vez que llegamos a la clínica nos dimos cuenta de que se trataba de algo mucho más grave. Los primeros días nos costó, los entrenamientos no eran lo mismo y no había ánimo. Por suerte ahora va mejorando la situación de Enzo, de a poco ya mueve los brazos y no tengo dudas de que va a volver con mucha fuerza

-¿Se te cruzó por la cabeza a los riesgos que están expuestos, teniendo en cuenta que el físico es fundamental?

-Sí. Ya jugando al fútbol corrés mucho riesgo. Constantemente es el cuidado de uno. Cuando menos te lo esperás, las cosas llegan, tanto buenas como malas. Capaz que estás haciendo las cosas bien y también pasa una desgracia. Nunca uno va a saber cuando va a llegar algo bueno o malo, por eso hay que estar tranquilo y hacer las cosas bien. El video que pude ver del accidente de Enzo deja en claro que quien lo chocó no venía haciendo las cosas bien. Todos los deportistas estamos expuestos, pero a veces un accidente en el que nada tenés que ver te pude complicar la vida.

Por Fernando Gutiérrez

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