El nuevo entrenador de Boca, Gustavo Alfaro, tendrá que saber que tanto la dirigencia como el director deportivo, Nicolás Burdisso, van a evaluar a todo el plantel y en esta evaluación, incluye a Carlos Tevez, quien terminó con una muy mala relación con Guillermo Barros Schelotto y, más allá de su idolatría y de estar "amparado" por calificarlo de alguna manera por Daniel Angelici, la "guadaña" se puede llevar a cualquiera.

Según pudo averiguar Depo, Burdisso no se quedará sentado en una oficina mirando contratos o viendo chicos de las inferiores. Si no que tendrán una injerencia directa sobre el primer equipo y esto Alfaro no sólo lo conoce, si no que evidentemente también aceptó que el director deportivo tenga una autoridad más que importante.

Esto no significa que Burdisso se meterá en las decisiones técnicas y tácticas; si no que tendrán la potestad de influir sobre el jugador que no se acomode a la situación, con aquel que vea que no tira para adelante como el resto de sus compañeros.

Por eso, la evaluación no será en una pretemporada, seguramente se tomarán todo el primer semestre para ver qué pasa. Cómo se desarrolla Alfaro con los jugadores. 

En este aspecto hay mucha confianza. Saben que Alfaro puede pararse tranquilamente frente a un peso pesado y pedirle lo que quiera para el equipo. En suma, es un técnico influyente sobre el jugador.

La evaluación será para que, a partir de junio, el plantel sea el que más se acerque a las necesidades del club. Y decimos del club porque da la sensación de que se acabaron los días en los cuales futbolísticamente se navegaba de derecha a izquierda. A partir de ahora, según el director deportivo, Boca tendrá una manera, una forma, respetando la historia, y que no es idea apartarse de ese camino por un entrenador de moda o por la necesidad de salir campeón si o si.

Las urgencias

En cuanto a esta evaluación, también se tendrá en cuenta cuáles son las urgencias que va a tener el equipo de acá a los próximos seis meses. No habrá que olvidar que a comienzos de 2019 el equipo comenzará a disputar la Copa Libertadores y, obviamente, será el objetivo número uno para lo que viene.

De todas formas, la dirección deportiva del club va a mirar para abajo. Va a mirar qué pasa en la reserva, cuarta y quinta división. Y esto también generará varias salidas.

En principio se dijo que Burdisso no quiere un plantel superior a los 22 jugadores. Una cifra que parece corta si tomamos en cuenta la Libertadores, Superliga y Copa Argentina. Pero sería, evidentemente, una política en la cual se le de alguna prioridad mayor a los chicos de la cantera. Y si bien ahora no son muchos (Almendra, Balerdi y Maroni), el proyecto es aumentar la cantidad de los nacidos en el club.

El tiempo de cambio comenzó. Esta actual dirigencia tendrá sólo un año para cosechar los frutos que les permita continuar.

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