El torneo pasado había llegado a su fin y por esos días todos hablaban de la Copa del Mundo que se avecinaba. El plantel de Huracán, que había logrado el premio mayor al que podía aspirar por ese entonces, clasificar de forma directa a la Copa Libertdores 2019 al finalizar cuarto, había sido licenciado y disfrutaba de sus merecidas vacaciones.

Pero él no, él decidió tomar otro rumbo. Federico Mancinelli, hoy por hoy el capitán del Globo, con sus 36 años sobre el lomo, optó por el camino más difícil: solito, agarró su bolso y se fue para La Quemita, en donde se sumó durante varios días a las tareas que ahí estaban llevando a cabo los jugadores de inferiores, coordinados por Néstor Apuzzo.

Fue uno más del grupo de octava división, chicos de 15 años dirigidos por Gustavo Catalano, con sueños de Primera y aún mucho por recorrer. El Pelado se integró con humildad y trabajó a la par, consciente de que su situación por ese entonces quizá ameritaba un entrenamiento extra.

Había un por qué: la temporada pasada le tocó jugar muy poco, ya sea por una lesión, con operación incluida, como por el buen rendimiento de los zagueros que arrancaron como titulares, Martín Nervo y Saúl Salcedo.

Por eso esta vez no quiso perder tiempo, buscó recuperar el terreno perdido y demostró, una vez más, su profesionalismo y su amor por el club al cual llegó hace ya seis años y el cual lo adoptó como propio.

Mientras todos miraban cuanto partido de Rusia 2018 pudieran, el marcador central se levantaba temprano y entre las 8 y las 9 llegaba al predio. A veces lo hacía tarde y, claro, sufría el famoso "puente chino" que sufren los impuntuales.

Hacía su rutina e incluso participaba de los trabajos tácticos con los menores, coordinando las tareas defensivas, como un técnico más. Fue un maestro para los chicos y, por supuesto, se puso a tono en lo físico.

Tanto esfuerzo tuvo su recompensa: el domingo, en el debut en la Superliga frente a River, el defensor jugó de entrada y resultó una de las figuras del equipo de Gustavo Alfaro.

"Es un placer seguir estando en Huracán y eso se disfruta", dijo Mancinelli luego del empate ante el Millo. Los hinchas lo aman, el plantel lo tiene como referente y el DT como insustituible, dentro o fuera del campo, cuando no le toca ser titular.

Lo suyo es, sin dudas, un claro ejemplo de profesionalismo. Algo que ya todos sabían que Mancinelli tenía, pero que igual volvió a quedar en evidencia. Los chicos y el entrenador de la octava, agradecidos por haberse dado semejante lujo.

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