El mes de junio de 2015 será difícil de olvidar para Luis Ventura. Es que, sin buscarlo de manera directa, se transformó -junto con Sergio Geldstein- en el entrenador del último club que lo vio ponerse los cortos: Victoriano Arenas.

En una fría tarde de otoño, Domingo Sganga, presidente de la entidad de Valentín Alsina, se cruzó con el periodista en la tribuna de El Porvenir, le dijo de asumir el desafío y no dudó.

Desde entonces, hasta el encuentro contra Laferrere, se acumularon 150 partidos y, a pesar de estar en la historia grande, no se conforma con eso y va por más: "Victoriano no quiere solo mantener la categoría. Yo quiero salir campeón y ascender. Ese es mi objetivo y nadie me lo va a sacar de la cabeza. Yo no llego a los lugares para quedarme en la mitad de la tabla. Yo llego a los lugares para salir a ganar".

-¿Imaginaba llegar a esa cantidad de encuentros teniendo en cuenta que en el fútbol argentino no suelen respetarse los proyectos a largo plazo?

-Generalmente, cuando llego a los clubes o a todos los emprendimientos míos de vida, te digo diario Crónica, Paparazzi, Intrusos, El Porvenir... llego para quedarme y no para ver qué pasa. Llego para hacer un proceso. Cuando el presidente del club, Mingo Sganga, me ve en la platea de El Porvenir que fui a verlo contra Claypole, viene y me dice si quería ser el técnico de Victoriano Arenas, club del que me retiré en 1978 como jugador. Le dije que no sólo sería un honor, sino que también le dije cuándo quería que comience. No sabía ni cómo estaba en la tabla. Cuando me presento, empiezo a tomar conciencia de que estaba en zona de desafiliación y lo que hice fue ver cómo encarar esto. Y como Sergio (Geldstein) me había acompañado en Claypole y en El Porvenir, le dije si se animaba a acompañarme en Victoriano. Armamos un cuerpo técnico, encaramos una etapa que era muy dura porque jugábamos muy bien y los resultados no se nos daban. La dirigencia nos respaldó hasta que pudimos armar nuestro primer grupo. Ahí clasificamos al Reducido donde Atlas nos eliminó en semifinales. Al año siguiente ganamos de punta a punta para ascender. Después estuvimos cerca de eliminar a Huracán por Copa Argentina. Y esta campaña que marca historia para la estadística del club, porque los jugadores por primera vez firmaron un contrato, van camino a ingresar a su tercera temporada en la categoría y no dejamos de sorprendernos nosotros mismos con las cosas que fuimos logrando. Hicimos muchas cosas sociales como la reconstrucción de los vestuarios, la pintura en las tribunas, el resembrado de la cancha y cosas que no deberían atender un cuerpo técnico pero que sin embargo lo hacemos.

-Imagino que en el camino no todas fueron buenas...

-Cuando vos jugás buen fútbol siempre tenés una luz de esperanza. Cuando te falta eso, te preocupas. Nunca estuve preocupado por el juego, que siempre fue bueno. A lo mejor hoy nos está faltando la efectividad. Cuando tenés un goleador ni siquiera tenés que jugar bien. Porque si vos los hacés, no importa nada. Cuando tuvimos un jugador que nos simbolizó eso, se terminó la historia.

-¿Cuál es el objetivo en esta temporada?

-Cerrar un buen año. Si sumamos en estos dos partidos. En la segunda rueda, si traemos un jugador que nos dé entre diez y doce goles, estaríamos en situación de hablar otra cosa. Estamos para pelear arriba. Se lo planteamos a la dirigencia y nos bancó.

Con Luis Ventura es el cerebro de Victoriano Arenas. Pero a pesar de que dentro del campo de juego piensen igual, fuera no lo hacen.

Sergio Geldstein, al ser consultado si imaginaba llegar a los 150 encuentros en el club, reconoció que "la verdad que no esperaba. Por cómo está el fútbol argentino no es nada fácil para ningún equipo mantener un técnico por tanto tiempo. En el Ascenso el único que tiene más tiempo que nosotros es Pablo vico en Brown de Adrogué. Trabajar una temporada entera, hoy en día, es una epopeya".

A su tiempo, reconoció que "el ascenso es algo hermoso que no nos vamos a olvidar nunca. Es algo que siempre soñamos. Es algo que se veía venir. Fuimos creciendo y punteros casi toda la temporada. Algún momento que me marca es cuando no nos salen las cosas. En la primer temporada, que fue dura, la veníamos pasando complicado y la dirigencia confió en nosotros. Haber cumplido el objetivo de la temporada de salvarnos, es algo que no me olvido más. Al otro año, fuimos cambiando los objetivos por otras cosas: Reducido, ascender y ahora mantener la categoría. Este año también es difícil. Ahora estamos por terminar con una sonrisa y es un momento que se disfruta".

Por su parte, analizó el presente de la entidad de Valentín Alsina: "Estamos yendo de menor a mayor esta temporada. La primera mitad del torneo ganamos un sólo partido a El Porvenir. El comienzo fue duro. Si bien estábamnos haciuendo buenos partidos, no se nos daban los resultados. Ahora de los últimos cuatro ganamos tres y de a poco se está empezando a acomodar todo. Nos está faltando un nueve con gol. El promedio de gol de los delanteros por afuera o los mediocampistas es bueno. Todos tienen dos o tres. Pero nos falta uno que meta varios más, entre siete u ocho. Eso nos está faltando y vamos en busca en el mercado de pases".

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