Aunque el capitán de la expedición continúe siendo el mejor del mundo, en Argentina ya no se respiran aires de "candidato" ni siquiera en una aventura a nivel continental. La presencia de Lionel Messi pareciera no ser determinante a la hora de hablar sobre favoritismos, por lo que la época dorada corresponde a un simple recuerdo y en la actualidad sólo resta adaptarse a los nuevos objetivos, que tienen un tinte mucho más humilde. Lionel Scaloni reemplazó a Jorge Sampaoli con la premisa de emprender la ansiada renovación que pedía el pueblo y alistó a medio equipo nuevo en el debut ante Colombia, pero el resultado volvió a evidenciar un panorama oscuro. En el horizonte, que está cargado de incertidumbre, aparece Paraguay. Y en ese contexto el anhelo de emprender la resurrección se aferra más a la historia que al presente.

Marcos Rojo celebra el primero del 6-1 en la semifinal de Chile 2015, último enfrentamiento entre ambas selecciones por Copa América. (Pablo Villán)

¿El motivo? Según indican las estadísticas, Argentina le gana "con la camiseta" a Paraguay, al menos en esta competencia. Entre Campeonato Sudamericano (antes se jugaba bajo ese título) y Copa América (en 1975 adquirió su nombre actual) estos rivales chocaron en 23 oportunidades: la Albiceleste ganó 18 partidos e igualaron los 5 restantes, por lo que la selección guaraní desconoce lo que significa imponerse al combinado nacional. ¿Seguirá esta tendencia en Brasil 2019?

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