Su nombre y apellido es sinónimo de Ferro. En Caballito había una institución modelo que futbolísticamente entregó equipos gloriosos que lograron dos vueltas olímpicas merecidísimas. Al poco tiempo llegó él con todas sus ilusiones.

No le tocó la mejor etapa porque el equipo se fue cayendo de a poco producto de flojas conducciones, lo que terminó desembocando en el descenso a mediados de 2000. Una tremenda contingencia de la que aún no se levantó.

Jorge Cordón (a él nos referíamos) volvió con el equipo todavía en el fútbol del ascenso y luego de un largo trabajo como coordinador, tomó al plantel de primera. Armó una revolución en la temporada pasada pero por un punto no pudo ir por el segundo ascenso a la A.

Ahora, los resultados no son los esperados o mejor dicho, no tienen nada que ver con lo que viene mostrando en el campo de juego. Por esos marcadores adversos pensó en dejar un lugar que ama pero recibió la mejor respuesta que puede encontrar todo entrenador: el compromiso de sus dirigidos.

Hoy, el equipo no está lejos de la zona de Reducido y, lo que más tranquilo lo deja es que "estamos a tiempo". En diálogo con Depo, el DT de Oeste mostró su agradecimiento al plantel y transmitió un mensaje de esperanza de cara a futuro.

-La campaña no es buena pero dá la sensación de que tienen menos puntos de los que merecen...

-Creo que merecemos más de lo que tenemos, porque el nivel de juego es bastante bueno, porque se crean situaciones. El tema es que se ha fallado en la definición. Hemos sentido mucho la baja de Enzo Díaz, que en el anterior campeonato hacía los goles. Lo hemos suplido bien en la parte de juego. El equipo tiene buen volúmen de juego pero no está acertado con el arco. Al no convertir eso hace que muchas veces nos quedemos con las manos vacías.

-¿Por qué está tan marcada la diferencia entre la campaña como local y de visitante?

-La realidad, no se porque. El equipo jugó varios partidos muy buenos en condición de visitante. Hicimos un buen partido con Belgrano y nos empataron sobre la hora; con Estudiantes de Río Cuarto fuimos ganando, erramos goles para liquidarlo y faltando 15 minutos nos empataron con un zapatazo desde lejos; en Puerto Madryn hicimos uno de los mejores partidos del campeoanto creando fácil siete situaciones por tiempo y terminamos perdiendo 2 a 0. El otro día con Barracas tuvimos muchas chances, algunas mano a mano que y no las pudimos definir. Me parece que pasa un poco de ahí ya que el nivel de juego como visitante ha sido muy bueno también.

-Sorprende porque después del campeonato pasado, se pensaba que serían uno de los candidatos...

-Tenía la leve sospecha de que Enzo Díaz se iba a ir por una cuestión natural: los que salen primeros en la tabla de goleadores terminan emigrando a un equipo de primera división o de México o Chile. Y esto ocurrió: los primeros de esa tabla se fueron salvo Vegetti que pasó de Instituto a Belgrano. Nosotros decíamos que reemplazando a Enzo y manteniendo el resto del equipo, nos iba a dar una ventaja. Pero desppués tuvimos otro par de bajas importantes como Gaby Díaz, que se fue a Patronato; y la de Busse también. Quizá las sentimos más de la cuenta. Más allá de eso, el nivel del equipo fue bueno. Sólo que nos faltó definición. Si hubiéramos aprovechado una cuarta parte de las situaciones que tuvimos, hoy contaríamos fácil con unos cuantos puntos más.

-¿Sentís que están cerca de encontrar la regularidad?

-Lo que siempre me preocupa es el funcionamiento del equipo. Como el funcionamiento está, tenemos la esperanza de que en algún momento concretemos una parte de todas esas situaciones que generamos; ahí seguramente vamos a hilvanar un par de triunfos seguidos. La tabla está corta; hay equipos que arrancaron bien y se quedaron; otros que empezaron mal y ahora están bien. Todavía no es tarde: si podemos arrancar ahora, nos podremos meter en la discusión.

-¿Cómo definirías a este Ferro?

-Es un equipo que hoy está consolidado, que tiene una forma de juego que lo hace ser protagonista en todos lados. Lo demuestra porque impone su juego. Estamos esperando concretar lo que creamos. Contra Morón tuvo dos chances Mazur, el número 3. Contra Barracas tuvo mano a mano Grana, que es el 4. En una de las jugadas de Mazur, la asistencia se la dio Grana. No es que no hacemos los goles porque el 9 está solo en el area y no llegamos con gente. En la jugada del gol con Morón que termina siendo en contra, estaba Canto, el 6. Tiró, salió del fondo, armó una pared, la abrieron y para definir había seis jugadores, entre ellos Canto. El esquema está claro, los jugadores se sienten cómodos en el juego y eso me deja tranquilo.

-¿Tal vez lo que necesitan es meter ese segundo triunfo seguido para poder despegar?

-Posiblemente. Hace un par de partidos, ganamos dos, empatamos uno. Ahí sumamos bien. El año anterior, cuando agarré el equipo estaba bajo y después en los 9 partidos que dirigí no perdimos, con cinco victorias y cuatro empates. Todavía estamos a tiempo: tenemos que seguir haciéndonos fuertes de local y ver si de visitante podemos sumar un poco más porque es muy poco lo que cosechamos, más allá de que el juego fue bueno.

-Por lo representa Ferro para vos, ¿alguna vez se te cruzó por la cabeza renunciar?

-Si, por supuesto. Lo único que sé es que me siento bien en el club, que lo quiero y que jamás haría nada que lo daña. Si veo que soy el problema, no voy a esperar que me vengan a decir que me tengo que ir. Me voy solo. Lo que me toca analizar es si el equipo se brinda como primera medida. Después si los jugadores se sienten cómodos y realizan lo que vamos planteando. En eso el equipo no ha fallado, ha tenido una entrega envidiable y se han impuesto sobre los rivales. Sigo teniendo plena fe en este equipo y veremos si el tiempo me da la razón.

-Te lo pregunto porque el otro día varios jugadores salieron a respaldarte...

-Con los muchachos hablamos siempre. Les digo lo que me pasa por la cabeza, lo que siento en cada partido. No me había sentido muy cómodo contra Agropecuario (0-1) y se los comenté. Me había quedado una sensación rara si bien habíamos analizado los GPS, rendimiento y entrega y habían corrido y se entregaron. Pero el partido me dejó una sensacón extraña. Les expliqué que los entrenadores del resto de los equipos que estaban en nuestra misma situación ya se habían ido. Pero fue una inquietud. Al equipo le tengo mucha confianza, me siento representado por como juega y orgulloso del trabajo que hacen en cada partido.

-¿Recibiste el mejor mimo que se podía recibir?

-Los mejores mimos no son las palabras sino los hechos. Cuando veo que corren, que se tiran de cabeza y los parámetros desde lo físico lo superan en cada partido, es el mejor mimo que me pueden hacer.

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