El fútbol de Primera División y el de Ascenso es el mismo deporte, pero están separados por un abismo. En la elite abunda el dinero, los autos de alta gama y la popularidad; en las categorías bajas escasean esas tres descripciones anteriores pero existe un exceso de deseos de crecer, esfuerzo y dedicación. Cuanto más baja es la división, más carencias y sueños por cumplir. Y un claro ejemplo es Nicolás De Benedetti.

Nicolás De Benedetti, delantero de Yupanqui (Gabriel Palladino).

El delantero de Yupanqui tiene una meta: vivir del fútbol. Mientras la persigue con ímpetu, se perfecciona en el ámbito de la pelota pero también se esfuerza fuera del ecosistema deportivo. ¿La razón? A sus 26 años hace el curso de DT pensando en el futuro pero también trabaja en su negocio de artículos de limpieza. Y teniendo en cuenta que la pandemia obligó a la mayoría a redoblar esfuerzos, también ayudó a su novia con un emprendimiento de venta online.

"En mi casa tengo un negocio de artículos de limpieza y comida de animales domésticos. Es un emprendimiento que arrancó mi viejo en 2010, pero desde el momento que falleció lo sacamos adelante junto a mi mamá. Yo lo atiendo a la mañana, después me voy a entrenar, cuando vuelvo lo abro nuevamente y por la noche estudio el curso de DT. La pandemia la pasé con mi novia y la ayudé en un emprendimiento de venta online, por suerte nos fue muy bien", inició su relato con Crónica del Ascenso.

Y continuó: "Al ser propio el local tengo otro tipo de licencias, mi mamá me ayuda y lo abre cuando no estoy. En ese sentido la puedo pilotear, pero tengo otros compañeros que se les complica más pedir un día de trabajo, especialmente porque la mayoría de los partidos son días de semana".

La pelota, su pasión 

Como un alto porcentaje de la población nacional, De Benedetti respira fútbol. No sólo compite como jugador, sino que estudia el Curso de Director Técnico, con el agregado que "hace pasantías" y dirige a sus amigos cada vez que el tiempo y el calendario de la AFA se lo permiten. "Es un curso que quise hacer años anteriores pero no me decidía. Con dos compañeros nos metimos, está muy bueno. Me gusta porque aprendo, especialmente estando en el ambiente. A mis amigos los dirijo cuando se anotan en torneos, hago los cambios y me divierto un poco", señaló entre risas.

Lógicamente, aclara que las clases que toma –actualmente de manera virtual- lo potencian como futbolista. "Me ayuda, me hace ver cuestiones tácticas que antes no veía. También es cierto que con los años fui aprendiendo mucho en lo táctico. Antes corría de más, ahora soy más pensante".

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