Lanús termina el año con una sonrisa. A pesar de no haber tenido un gran primera rueda de campeonato, se irá de vacaciones sabiendo que de cara al 2019, seguramente con el retorno de Pepe Sand y de la mano de Luis Zubeldía, hay esperanza para ser protagonista, cambiándole la fachada a los rendimientos de este equipo. Este sábado, en su casa, sufrió pero venció con justicia a Talleres 2-1 y así se va al descanso con una mini racha de cuatro partidos sin perder (dos victorias y dos empates). La T, por su parte, se volvió a Córdoba con su segunda derrota al hilo, luego de haber perdido en su casa ante Racing.

Al dueño de casa le costó encontrar el ritmo de partido desde el inicio. De hecho, lo padeció de entrada y tuvo que tener paciencia para saber sobreponerse a la adversidad. Es que Talleres, con pocos méritos, logró ponerse en ventaja antes del cuarto de hora. Tras una gran acción individual de Juan Ramírez, habilitó a Nahuel Bustos quien no perdonó ante la salida de Matías Ibáñez, a los 12 minutos, para el 1-0.

El golpe no dejó sin reacción al Granate, que logró empatar la cuestión a los pocos minutos. A los 25, tras un preciso centro de Gastón Lodico, empezó a hacer su aparición en escena el uruguayo Sebastián Ribas y su arma más poderosa: el cabezazo. Con un tremendo frentazo venció la resistencia de Guido Herrera y marcó el 1-1. A partir de aquí, la actitud y el fútbol de Lanús fueron diferentes y así terminaron teniendo su premio en el complemento. 

Certero cabezazo de Ribas para el 1-1 parcial (Pablo Villán -diario Crónica-).

En esta etapa, la conexión en ofensiva del equipo de Luis Zubeldía hizo que el equipo del sur terminara siendo superior al elenco cordobés, a pesar de que también hizo revolcar varias veces más a Ibáñez bajo los tres palos. Pero cuando apareció Ribas, su rival poco pudo hacer para contrarrestarlo. A los 9, tras una pelota parada, Marco Torsiglieri peinó la pelota en el primer palo hacia el punto penal y allí, nuevamente Ribas de cabeza marcó el 2-1 definitivo, que terminó por darle una alegría antes del receso, en un semestre que trajo más malas que buenas para el equipo del sur. En los últimos minutos del encuentro, el local debió transpirar por demás para quedarse con los tres puntos, pero con inteligencia y algo de rudeza salió airoso del aprieto.

Ribas lo celebra con García Guerreño (Pablo Villán -diario Crónica-).