En el fútbol argentino, resultadista y en líneas generales sin respaldo a los proyectos, se hace difícil que un entrenador sea convocado en el momento oportuno para elegir un plantel, armar una pretemporada y los amistosos adecuados para llegar de la mejor manera posible a la competencia oficial.

Es más frecuente que se los llame para apagar incendios y tratar de encarrilar barcos que vienen tambaleando en medio de las tempestades. En Temperley se ha dado un caso concreto con la búsqueda de un viejo conocido como José María Bianco, para intentar cortar las pálidas tras la salida de dos cuerpos técnicos en 11 jornadas (primero Fernando Ruiz y hace dos semanas la dupla Gastón Aguirre-Walter Quiñonez).

Resulta prematuro hablar de la mano del nuevo DT cuando sólo ha tenido dos salidas a escena en el competitivo torneo de la Primera Nacional aunque, en diálogo con Crónica del Ascenso, el Chaucha encontró cosas para rescatar a la vez que se mostró entusiasmado de cara al futuro.

  -¿Por qué agarró a un equipo que viene penando en las últimas posiciones?

-Porque los entrenadores, como deportistas que somos, siempre nos imponemos desafíos. En todo momento queremos aportar para mejorar. Estoy convencido de que podemos mejorar a Temperley. Por supuesto que esto va de a poco, prometiendo sacar puntos en todos los partidos, como he dicho en otras notas. A partir de eso la confianza y autoestima de los jugadores será mucho más positiva.

-¿Cuál fue el primer diagnóstico que realizó al asumir el cargo?

-El primer diagnóstico fue que Temperley tiene jugadores de buen pie, un mix de futbolistas con experiencia y de la cantera. Hay que tratar de levantarle la autoestima a todos, creo que son buenos jugadores. Además debo aportar lo mío como entrenador para terminar de pulir a los que vienen de abajo y se incorporen al plantel profesional y en el día de mañana tendrán 10 o 15 años de carrera.

-¿Cómo encontró al grupo desde la parte anímica?

-Con buena predisposición. Captó bastante rápido lo que les pedía; en el arranque jugamos con un equipo como Gimnasia de Mendoza que venía de cuatro triunfos consecutivos, con jugadores muy rápidos. La verdad que estuvimos a la altura de las circunstancias. En el repliegue, el equipo estuvo muy bien y seguramente ahora viene el despegue. Como en todo edificio, uno hace los cimientos y después comienza a construir. Esto es lo que vamos a hacer, tratando de reafirmar el orden y buscando darle el despliegue necesario para tener la posibilidades de sumar de a tres que es lo más importante.

-¿Se puede trazar un parangón con su primera etapa en el club, en 2012?

-Son momentos distintos porque el otro era el campeonato de la B Metropolitana, que no había estado nunca. Tenía jugadores que había dirigido como Patricio González, Marclay, Campodónico; además estaba Nacho Fernández en ese equipo. Ahora de todos los jugadores que tiene Temperley, no he dirigido a ninguno. El conocimiento en el día a día es importante y también que conozca como se mueve cada uno de ellos como profesional y como jugador y que ellos me entiendan en lo que pretendo y me parece que es posible que hagan en la cancha.

-¿Le sorprendió que en su primer partido haya cantos hostiles al plantel?

-Por ahí el hincha de Temperley empezó este torneo con objetivos ambiciosos y tiene una pequeña frustración. Esa es la manifestación que muestra. Estoy seguro que se van a enganchar con el equipo, nos va a dar la mano de afuera que necesitamos. No es que faltan dos partidos. Necesitamos de todos. Pretendemos que los jugadores transmitan para afuera y que la gente como lo hace siempre, le transmita a los jugadores. En el primer partido rescaté el amor propio. El clima a lo mejor cuando perdíamos no era el ideal pero los jugadores absorbieron eso y en lugar de desordenarse, de jugar al pelotazo o sacarse la pelota de encima, intentaron siempre y al intentar se logró empatar el partido.

-¿Es difícil establecer una idea cuando se encuentra con un plantel armado?

-Cuando uno decide tomar, sabe los pro y los contra de las situaciones. Lo importante es que estoy convencido de que podemos tener un equipo ordenado, molesto, que pueda hacerle partido a todos de local y visitante. A partir de ahí, encontrar y trabajar el mejor dibujo táctico al que se adapten los jugadores. No es que el entrenador quiere adaptar a los jugadores a su esquema; al contrario, el DT debe saber de todos los esquemas y ver cual es el que más cómodo le sienta al grupo y donde cada uno pueda potenciar su rendimiento.

-Con Bianco o sin él, ¿cuánto debe pasar para que Temperley vuelva a estar en primera?

-Eso depende de cual sea el proyecto en cuanto al plantel porque a veces, cuando uno llega a un equipo, se quiere ascender. Después la cantidad de partidos te van diciendo para que estás. Si querés ascender tener que armar un equipo con ambiciones. Eso significa económicamente un cierto apoyo como tienen equipos que pelean como Belgrano o San Martín. Vos mirás el plantel de Belgrano, en cada puesto ves que sale uno y entra otro del mismo nivel, o muy parecido y detrás por ahí hay un tercero o chico del club. Lo mismo pasa con San Martín o Instituto. Después van 13 fechas y se va viendo para que está cada uno. Si uno agarra una racha importante de partidos ganados, seguramente la confianza de los jugadores aumenta y te da la posibilidad de generar un objetivo más ambicioso.

-¿Qué mensaje le deja al hincha de Temperley?

-Lo que le puedo decir es que de ésta se sale todos juntos. Cada uno desde su lado tiene que aportar. Nosotros desde el CT, los dirigentes desde su lugar, los jugadores adentro de la cancha. ¿Y al hincha que le vamos a decir si siempre va? Recuerdo que una vez fui a ver Banfield-Temperley y me sorprendió la tribuna visitante. La cantidad impresionante de gente que llevó el Celeste. Descarto que para los próximos partidos que queden y cada vez que juguemos de local, el Beranger va a estar completo.

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