Con dos ascensos en el lomo en una carrera corta, Jorge Benítez le dio forma al sueño de Acassuso que ahora intentará en lo que queda, plasmar el ansiado ascenso a la B.

El Morrón Benítez, en acción en Acassuso (Gabriel Palladino).

-Encarás el ultimo mes de competencia con el equipo peleando en Clausura, general y Copa. Si te preguntaba hace 50 días, ¿imaginabas esta realidad?

-Sí, uno siempre quiere ganar todo lo que se le presente. A veces sale, a veces no. Y estamos bien, en la general nos faltan dos puntitos y en el Clausura siempre trabajamos para esto. 

-¿Qué tuviste que tocar y qué consideraste dejar como estaba cuando agarraste Acassuso?

-Me encontré con un equipo golpeado, porque se fue un técnico y jugador de la casa. Es normal cuando pasa esto. Tratamos de cambiar ese chip rápido. Busqué lo que me dio resultados en otros equipos, orden, que no te hagan goles, si no podés ganar partidos tratar de no perderlos, porque en una tabla general o de una rueda esos empates después terminan pesando. Vi cosas que estaban bien y esas no se cambian, no soy un loco.

-¿Crees que en la B hay una receta a seguir para tener buenas campañas? O te obliga a ser cambiante en lo táctico por cómo es?

-A ver, me tocó con Riestra ascender al Nacional. Pasé por San Miguel, en el medio Perú y después vine a Almirante. Con esto entendí que es una categoría dura, de grandes jugadores y técnicos. Como te decía siempre me apoyé en lo que me dio resultado en Riestra. Ya sea en pocos meses de San Miguel o dos años de Almirante. Igual, este torneo no es como los anteriores, es más cambiante. Cualquiera le gana a cualquiera, sí, pero nosotros tenemos que pensar que con nosotros eso no corre. Que se tienen que preocupar por jugar con nosotros

-Dejaste de jugar joven. ¿Cómo fue la transición a dirigir? ¿Fue idea de Víctor (Stinfale)? ¿O ya tenías la meta de ser DT?

-Dejé a los 34 en Riestra y arranqué a dirigir mis ex compañeros. Fue una decisión en conjunto. Yo tenía ganas, Víctor tenía ganas. Del curso me faltaba medio año, así que empecé. Y fue lo mejor que pude haber hecho.

-Dio que hablar en su momento (2018) tu salida de Riestra, con objetivos cumplidos y otros en camino, para meterte en un barro futbolístico como el de San Miguel. Contanos un poco...

-La realidad es que Riestra es un equipo que no te hace falta nada. Entrenás en predio de alto nivel, concentrás en cinco estrellas. Se maneja con todo armado. Yo necesitaba un desafío de ver para qué estaba hecho. Salir y tener esa chance. Y la gente de Riestra lo entendió. En San Miguel di todo, sé lo que es el club. Me encontré con un equipo que iba último. Considero que en los partidos que estuve me fue bien. Para mi fue seguir cumpliendo objetivos.

-También sorprendió la salida de Almirante en la cuarta fecha. ¿Te imaginabas ese presente, de un plantel en cuyo armado participaste?

-La verdad que la salida de Almirante tiene que ver con momentos. El entrenador se tiene que dar cuenta cuando debe salir o entrar en un club. Fueron dos años maravillosos, con Maxi y la dirigencia. En la tercera fecha sentí que debía dar el paso al costado, darme cuenta que hasta acá llegamos, que siga otro. Obvio me pone contento el presente, el plantel es el mismo.

-Haber jugado desde la D y remado tanto, te permite entender el fútbol desde una mejor perspectiva que alguien que por ahí se formó en lo más alto

-El haber jugado en la D, y después haber estado en todas las categorías, te da el plus. Entender cada categoría, al jugador, salís de una categoría donde hay muy pocos recursos y el salto principal empieza con la C, que ya es profesional, donde se crece institucionalmente y en lo futbolístico. Hacer ese recorrido te permite aplicar muchas cosas.

-Cuando no dirigís estás constantemente viendo fútbol. ¿Cuántas horas por día le dedicas al ascenso?

-Miro Riestra, Juventud, Almirante fundamentalmente. Como vivo de esto, le tengo que dedicar todo el tiempo.

-¿Tenés algún sueño en lo profesional?

-La verdad que yo no sueño. Lo más valioso que gané hasta hoy en día fue formar una familia y tener una hija, para los que vivo. Pero soñar en lo deportivo no, lo voy escribiendo en cada minuto de mi vida.

Comentarios