¿Se puede hablar de milagro por lo sucedido en Paraná? Quizá suene algo exagerado, es cierto. Pero sin dudas que se puede. Y basta con remitirnos a los datos fríos para asegurarlo. Con poquito, porque claramente no fue una máquina y por algo aún no suma puntos en lo que va del torneo, Patronato le generó a Huracán 10 chances claras de gol.

Ocho las tapó el arquerito (o arquerazo, mejor dicho) y en las otras dos intervinieron los postes. La visita, endeble como en casi todo el ciclo de Damonte, sólo tuvo dos ocasiones. La primera la falló increíblemente Garro apenas iniciado el cotejo, y la otra fue adentro, por lo que el Globo se terminó llevando los tres puntos por primera vez en el certamen y luego de diez encuentros sin ganar, racha que le había significado en la semana al técnico el fin de su trabajo, por decisión de la CD.

Y, casualidad o no, en el partido despedida, su equipo volvió a la victoria. Fue 1-0 gracias al golazo del juvenil Pablo Oro, quien había entrado un par de minutos antes y definió con clase tras un pelotazo bárbaro de Hezze y una corrida espectacular. Pero claro, los abrazos no sólo fueron para el juvenil delantero, sino tambien para el otro de la cantera quemera que sostuvo el cero en su arco.

Sebastián Meza, el "1" que suplantó de apuro al lesionado Cambeses hace agunos partidos, tuvo su tarde consagratoria. Inexpugnable en todo el partido con las manos, con los pies, con el pecho... Atajó todo lo que le tiraron y privó al Patrón de llevarse un triunfo que, en líneas generales, mereció.

Huracán esbozó su primera sonrisa en cuanto a estadísticas, pero volvió a dejar en claro que su juego es muy pobre, sus variantes son escasas y sus individualidades desequilibran poco y nada. Ayer, tan sólo Briasco, que parece estar volviendo a su nivel, llevó algo de peligro.

El resto, bajísimo, salvo el aguante de los zagueros cuando el local se venía con todo y, como ya dijimos, los buenos ingresos de Hezze y Oro. En este marco, suena cada vez más lógica la salida de Damonte, quien nunca le encontró la vuelta. Eso sí, se va con la cabeza en alto y con tres puntos de oro de cara al futuro, pensando en un promedio que quema. Patronato, que esta vez sí se debió haber llevado algo, sigue sin ligar y padeciendo. 

El Globo espera al nuevo entrenador con los brazos abiertos y con la expectativa que lo de ayer en Paraná, pueda ser el punto de partida para mejorar y dar pelea. Por ahora, lo único que muestra, son un par de guantes... de Oro

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