Al fútbol se juega con arcos aunque hay muchísimos equipos que no entienden que son dos. A cualquier técnico le genera orgullo escuchar las ajenas por la intensidad y vocación ofensiva que muestra su formación. Y cuando lo tildan de defensivo parece sentirse incómodo cuando la realidad indica que saber defender también es una virtud. Los conjuntos que combinan ambas cuestiones por lo general terminan peleando por la consagración. Si falla en algunos de esos aspectos, es difícil, por no decir imposible, que pueda alcanzar la gloria. En el caso de Independiente, hay algo que no cierra luego de concluida la primera parte de la Superliga 2019/2020. Es que tiene más goles en contra que a favor. Lo peor es que los que marcó no fueron muchos. Los 17 gritos hablan de un porcentaje de 1,13 por partido. O para ser más concreto, porque no existe el 0,13% de un gol,  uno durante 13 fechas y dos las dos restantes. Muy poco; casi nada para un equipo grande con ambiciones de vuelta olímpica. 

Si la situación provoca desazón en el hincha del Rojo, ni hablar cuando de ser atacado se refiere. Al equipo de Beccacece/Berón le marcaron 19 tantos, pero lo realmente preocupante es la forma en que los rivales usufructuaron sus oportunidades. En lo que va del campeonato, a Independiente le metieron ¡6 goles de pelota parada!, a saber: tiro libre de Valenti y media vuelta de Sand tras un tiro de esquina (Lanús); jugada preparada en un córner para el cabezazo a la red de Tenaglia (Talleres); entrada por la izquierda con remate al primer palo de Elías Gómez en una acción que nació en un tiro libre en tres cuartos con todo Independiente mirando para otro lado (Argentinos); cabezazo de Lollo (Banfield) y testazo de Fontanini (Newell´s) en situaciones calcadas que se iniciaron en tiros desde la esquina izquierda.

Está claro que todos esos goles eran evitables. Pero hay más que se hubieran impedido con un poquito de criterio defensivo o atención del arquero. En ese listado ingresan el remate de Lautaro Comas (Patronato) que, más allá de meterse en el ángulo, se dio en el primer palo de un sorprendido Campaña; el horror de Lucas Romero al no controlar un balón que derivó en un remate y la posterior definición de Ángel González aprovechando un mal despeje del arquero o el tiro de Diego García después de que Figal tropezara con la pelota en su poder y que Barboza termine pifiando (ambos con Estudiantes); el doble cabezazo en el area, el segundo de Mazzola (Unión) para una igualdad agónica o el del viernes del lateral Ángelo Gabrielli, que aprovechó que Cecilio Domínguez lo dejó proyectar  y que Sánchez Miño se había corrido al medio. 

Por otra parte, los laterales parecen ser los "comodines" que pueden abrir partidos contra Independiente. El citado Gabrielli, Elías Gómez o Nahuel Tenaglia pueden dar fe de ello.

Es cierto que en todo gol hay mérito propio, ¿pero en cuántos de los que sufrió no hubo responsabilidad de los hombres de Independiente? Tal vez ahí esté una de las explicaciones por las que la Superliga ya parece un sueño efímero.

Comentarios

Ver más productos

¡Mes del niño solidario!

¡Mes del niño solidario!

Alberto Fernández: el componedor político

Alberto Fernández: el componedor político

¡Últimos días de SALE!

¡Últimos días de SALE!

Viví el deseo y el placer

Viví el deseo y el placer

¿Cómo conocer tu destino?

¿Cómo conocer tu destino?

¡Descuentos en Cronishop!

¡Descuentos en Cronishop!

Cómo ser más inteligentes

Cómo ser más inteligentes

¡Ahora que somos felices!

¡Ahora que somos felices!

Para trabajar la mente y la paciencia

Para trabajar la mente y la paciencia

Eva Duarte: toda la verdad

Eva Duarte: toda la verdad

Ver más productos