Desde que Gustavo Alfaro asumió la conducción técnica de Huracán, el equipo comenzó a romper rachas adversas contra equipos que siempre complicaron a la institución de Parque Patricios. Y este viernes, dio un nuevo golpe contra lo que es una "bestia negra" para el Globo: Colón. El elenco de Parque Patricios, que no le ganaba al Sabalero como local hace doce partidos, logró un milagroso triunfo 3-2 luego de ir perdiendo 2-0 y de quedarse con uno menos a los cinco minutos del complemento por la expulsión de Carlos Auzqui. Como "frutilla del postre", quedó a tres puntos de Racing con un partido pendiente. ¿Quién se atreve a quitarle la ilusión al pueblo quemero?

En 1996, Huracán superó a los santafesinos por 3-2. Desde aquel momento, nunca más pudo sumar de a tres en su estadio. Hasta este viernes, el Sabalero "le tira la camiseta" y ya consiguen el triunfo. Y tal es la diferencia jugando en Parque Patricios que en la noche del viernes, a pesar de que los de Alfaro hicieron mejor las cosas, terminaron con la mirada por el piso en el primer tiempo y todo hacía pensar lo peor.

Es que en esos 45 minutos, cuando todo pintaba para un 0-0, un error en la salida de Israel Damonte, quien intentó tirar un caño que no le salió, le dejó la pelota servida a un Javier Correa que no fue para nada egoísta, la tocó para Tomás Chancalay, en el rebote de Marcos Díaz, Lucas Mancinelli quiso despejar y la mandó adentro de su propio arco. Y apenas tres minutos después de esta acción, en una contra, el Globo quedó muy mal parado defensivamente, Franco Zuculini disparó, bloqueó el arquero quemero, le volvió a quedar a Zuculini que asiste a un Heredia que le pifia y se la dejó servida a Chancalay para poner el 2-0. 

El festejo de Chancalay para el 2-0 del Sabalero (Fotobaires).

¡Heorico!
Con la roja a Auzqui, los hinchas no podían creer lo que veían y pensaban que la racha de ocho meses y 14 días sin conocer la derrota en su estadio llegaba a su fin del mismo modo del semestre sin recibir goles en el Ducó. Pero Alfaro metió mano en el equipo y fue más que positivo. Es que Walter Pérez le contagió energía a sus compañeros, Andrés Chávez sacrificio en la ofensiva y Norberto Briasco potencia en la última línea y eso motivo a todos, principalmente a un Lucas Gamba que jugó un partido tremendo. Primero fue partícipe del descuento al marcar tras asistencia del Comandante Chávez. En el empate, se lo dejó servido al colombiano Roa. Y desató la locura de toda la Quema cuando infló la red a los 38 con un tiro libre que descolocó a Leonardo Burián para el histórico 3-2.

Montaña humana sobre Lucas Gamba (Fotobaires).

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