El martes, después del escrache a la Selección Nacional en el entrenamiento en Barcelona, el partido entre Argentina e Israel terminó suspendido. Cuestiones diplomáticas, políticas y de seguridad mediante, comenzó una danza de nombres para suplantar al selectivo israelí.

Sin embargo, apenas 24 horas después, el partido podría reflotarse. Una comitiva del selectivo argentino negociaría jugar el partido pero no en Jerusalém si no en otra sede. Directivos israelíes, de hecho, se acercaron hasta el hotel de la Selección para pedir explicaciones por lo que Claudio Tapia daría una conferencia de prensa para aclarar cuestiones.

El llamado del Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu a Mauricio Macri el martes por la noche pidiéndole que interceda ante la AFA para reactivar el encuentro, pudo ser clave para que se reflote la idea.

Sin embargo, desde Cancillería Argentina, se emitió un comunicado que manifiesta que el Gobierno no tiene ingerencia sobre las decisiones de la AFA.