A dos partidos del final de la Liga Profesional y un encuentro, la final de la Copa Argentina, que le permitiría sumar otra estrella más y además acceder a un nuevo cruce con River, Boca vive días turbulentos. Es que un triunvirato de jugadores extranjeros hicieron lío en las horas previas al encuentro con Newell's y por lo sucedido, el más perjudicado y el mayor apuntado es el peruano Carlos Zambrano, quien en estas horas se encargó de hacer trascender su versión de los hechos. 

Recordemos que el propio Zambrano y los colombianos Edwin Cardona y Sebastián Villa fueron los incriminados en los hechos de indisciplina, que los marginaron del partido ante el Leproso. Y ante eso, el que quedó peor parado fue el marcador central, quien de haberse jugado el cotejo el domingo hubiese sido titular pero, el martes, pasó a ser suplente y ni siquiera ingresó un minuto. 

La versión del lado de Zambrano asegura que hay cámaras del barrio donde vive que pueden confirmar que almorzó en su casa con toda su familia y que más tarde se sumó a la concentración del Xeneize. Además, sostiene que no comió nada raro y que tomó la gaseosa H2O, desmintiendo que haya protagonizado algún acto de indisciplina, en el cual estarían involucradas mujeres y habría habido ciertos excesos, como circula desde hace varias horas. 

Además, la versión que hizo circular el zaguero de la Selección de Perú aduce también que el futbolista está tranquilo y que su relación con todos en la institución es buena, al punto de que en ningún momento pensó en irse a jugar a otro lado. 

Sin que nadie lo haya dicho en público, en la institución entienden que los tres futbolistas cometieron algún acto de indisciplina entre el mediodía y la noche del lunes, tiempo que pasó desde la última práctica hasta el arranque de la concentración de cara al choque del martes. Y se sospecha de un exceso de ingesta por lo que, al mismo tiempo, descartaron que haya sido por algún alimento que hayan ingerido durante la concentración. 

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