Fue una noche de ovaciones. Claro que la encabezó Carlos Tevez, cuando la cancha (no con mucho entusiasmo), cantó que de la mano de... Recibiendo el saludo del jugador. Pero más allá de los aplausos casi que generalizados, tenemos que destacar dos reconocimientos que sellaron la noche en la Bombonera, el pasado fin de semana.

El primero fue Wilmar Barrios. Sin dudas que el colombiano fue el gran motivador de la noche. De su mano, levantó todo el equipo, contagió a sus compañeros pero, principalmente, contagió a los hinchas. Y se sabe, una Bombonera "hirviendo" es un empuje difícil de conseguir en cualquier otra cancha, en cualquier otra circunstancias.

Ese piso que tiembla, esa cancha que late, le brindó a Barrios el reconocimiento de su empeño. Como dijimos en el comentario del partido con Vélez, lo de Wilmar ya es algo personal. Se pone en la cabeza que tiene que recuperar la pelota y más tarde o más temprano, la consigue. Con mayor o menor intensidad.

Barrios es en definitiva un gran intuitivo, que siempre trata de anticiparse al movimiento del rival, y así recupera muchas pelotas, en especial cuando el adversario intenta gestar juego en la mitad de la cancha.

Pero la segunda ovación más importante nació a partir del banco de suplentes. Cuando se pudo divisar la figura de Darío Benedetto, el estadio se vino literalmente abajo.

El reconocimiento de la gente fue fantástico. Sin haber siquiera pisado el campo de juego, fue ovacionado. Y ni que hablar, cuando tras un remate, su disparo se estrelló en el travesaño, luego de que el arquero lograra desviarla apenas.

Pero la calidad de Benedetto es tanta que, con su falta de ritmo aún, pudo poner una asistencia para que Sebastián Villa concretara el tercer gol del encuentro y así, sellar definitivamente el resultado.

Barrios y Benedetto fueron entonces los que mayor reconocimiento obtuvieron por parte de los hinchas en la Bombonera.

Uno por presente, porque es el verdadero motor anímico del equipo, mientras que el Pipa goza aún de las mieles de su pasado inmediato. Sabe que también debe ponerse a punto desde lo futbolístico, para volver a ser el jugador que el mundo xeneize conoció y reconoció en su llegada al club.

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