La partida de Emmanuel Gigliotti al fútbol mexicano abrió un enorme interrogante en el mundo Independiente. No es para menos. Se trataba del autor del 50% de los goles del equipo para erigirlo en uno de los dos artilleros de la presente Superliga.

Desde la salida del Puma, la pregunta del millón pasaba por ver cómo haría Ariel Holan para suplir tanta eficacia. Mientras sigue a la espera de un refuerzo para sumar al ataque, avisó que su "nuevo 9" será alguien por quien se la jugó al traerlo a pesar de la importante erogación que realizó el club a comienzos de 2018: Silvio Romero.

La primera prueba del año le dio la razón al entrenador, más allá de que un amistoso con Temperley no sirva como parámetro para evaluar si el centrodelantero que tanto buscaba estaba en Avellaneda.

El Chino abrió el camino de la victoria sobre el elenco Gasolero (3-1) con una precisa definición tras recibir de Martín Benítez. Antes del descanso, apareció por sorpresa Fernando Gaibor para ampliar el marcador.

El ataque potente con aroma a Romero se completó en el complemento, cuando Braian recibió un buen pase del ingresado Sánchez Miño y, tras eludir a Matías Castro, empujó a la red. Previamente, Santiago Giordana había puesto en partido a Temperley con una definición cruzada.

A Independiente se le fueron dos delanteros: el citado Gigliotti y Leandro Fernández, ambos cuestionando al entrenador. Al equipo le quedó un punta con experiencia como Silvio Romero y un juvenil con escaso rodaje: Mauro Molina. Es decir que, mientras no llegue nadie, el entrenador deberá prender velas a diario para que el ex Instituto, Lanús y América de México no se resfríe.

Romero está con muchas expectativas, pues, al margen de lamentar la transferencia de Gigliotti, sabe que ahora tendrá la oportunidad de jugar en la posición donde mejor se siente: como delantero de área.

En el arranque aprobó. Tuvo una y la mandó a guardar. Aunque no hay que apurarse en realizar una sentencia, pues se trató de una prueba ante un rival de una categoría abajo.