La polémica generada expulsión de Dedé, después del choque con el arquero de Boca, Esteban Andrada, al cual le causó una doble fractura de mandíbula, durante el encuentro en el que el elenco dirigido por Guillermo Barros Schelotto terminó venciendo a Cruzeiro por 2 a 0 en la ida por los cuartos de final de la Copa Libertadores, generó mucha bronca en los jugadores y dirigentes del elenco brasileño. 

Tal es así, que el presidente del club de Belo Horizonte, Wagner Pires de Sá, fue personalmente a la sede de la Confederación Sudamericana de Fútbol, para protestar para protestar por la roja.

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