Rafael fue un fuera de serie, un jugador diferente a todos. De una personalidad y confianza fuera de lo común. Anticipaba la jugada mejor que nadie, los cagaba a patada a todos, no se vendaba, no usaba calzoncillos, usaba tapones bajos y nunca se caía. El mejor ejecutor de penales que vi en mi vida y jamás practicaba en los entrenamientos, no tomaba carrera en el remate. Cabeceaba mejor que Passarella tanto en defensa como en ataque. Y además de todo metía goles. Fue un fenómeno”, así me lo presentó mi gran amigo Roberto Perfumo en el bar de la esquina de Radio Nacional.

José Rafael Albrecht nació en San Miguel de Tucumán, el 23 de agosto de 1941, este año cumplió 77 años. Hoy lo recordamos por haber igualado un record difícil de superar. El 29 de octubre de 1970, hace 48 años, marcó 4 goles en el triunfo que San Lorenzo le propinó a Gimnasia y Esgrima de La Plata por 6 a 3. Es el segundo defensor en la historia del fútbol argentino en anotar 4 tantos. En 1937 Victorio Spinetto, de Vélez, concretó igual cantidad de goles.

Se inició como jugador en Atlético Tucumán, con 16 años debutó en Primera División del “Decano” e integró el famoso equipo tucumano que obtuvo el primer torneo nacional, conocido como “Campeón de Campeones”. Su virtuosismo fue de tal dimensión que los clubes de Buenos Aires comenzaron a fijarse en sus condiciones y en 1960 lo contrató Estudiantes de La Plata.

 

Sus notables actuaciones en el “Pincha” le abrieron las puertas de San Lorenzo de Almagro, que lo pagó en una cifra sideral para la época y más tratándose de un defensor. “El Ciclón” por su transferencia abonó la suma de 10 millones de pesos por sus servicios. En el ‘64 brilló con el equipo de los “Carasucias” plagado de estrellas estelares como: el Bambino Veira, Horacio Doval, Roberto Telch, Victorio Casa y Fernando Areán, entre otros. Luego, fue protagonista del inolvidable plantel de “Los Matadores”, bicampeón de 1968; conquistó invicto el Metropolitano con la ofensiva más goleadora y la defensa menos vencida.

 

El conjunto dirigido técnicamente por el brasileño Tim resultó ser revolucionario, desplegando un juego vistoso y efectivo. Devolvió la inversión que realizó el club de Boedo con creces.

 

Formó parte de la Selección Nacional en dos mundiales: Chile 1962 y en Inglaterra 1966. Pasó a México y salió campeón en el León y con el Atlas, donde en 1977 se despidió del futbol. Era infalible ejecutando penales, convirtió 30 entre San Lorenzo y la Selección. “Nunca tomé carrera, al principio daba un paso y le pegaba fuerte al palo apuesto, después me fueron estudiando y hacía dos pasos y también entraban, jamás miré a los arqueros, los observaba de reojo.”, agregó el tucumano.

 

En 1989, se encontraba depresivo y fue atropellado por un tren –tal vez intentó suicidarse–, sobrevivió milagrosamente y después de una larga convalecencia, felizmente volvió a caminar.
 

Es el séptimo defensor con mayor cantidad de goles de la historia del fútbol mundial, convirtió 95 en 506 partidos. Su paso por San Lorenzo lo inmortalizó, ya que una de las mitades del sector preferencial de la Platea Sur, lleva su nombre. Albrecht fue un defensor–volante que tuvo la genialidad de adelantarse a su época, supo hacerse respetar porque impuso presencia física y además, trasmitió admiración por su juego exquisito.

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