En décadas pasadas, el fútbol protagonizó sucesos que en la actualidad resultan impensados. Y un claro ejemplo se dio el 17 de septiembre de 1984, cuando Hugo Gatti estaba sentado en el banco de suplentes de Boca y el entrenador lo mandó a la cancha para jugar de centrodelantero en un amistoso ante Atlas de México.

Aparece en el podio de los mejores arqueros del Xeneize. Para muchos el mejor de todos. Pero en su curriculum no sólo figura que tuvo acción bajo los tres palos, sino también como "9". En aquella oportunidad observaba el banco desde afuera cuando el DT le dijo que entrara a la cancha. Todos -de forma equivocada- miraron hacia el arco, pero el cuerpo técnico decidió otra cosa: no le dio el buzo sino una camiseta, y le dijo que fuera al otra área que acostumbraba a defender. Y lo hizo de buena manera.

El contexto ayuda a entender un poco la particular situación. El Xeneize era un club completamente en crisis, que había comenzado justamente después de la contratación de Diego Maradona en 1981 y que estaba por tocar fondo. La Bombonera había estado clausurada, tenía una notificación de subasta debido a una demanda, el presidente estaba de licencia, los jugadores no cobraban y habían estado de huelga.

La gira en la que Gatti terminó de delantero arrancó contra Unión de Simoca (en Tucumán), luego participó en España de la Copa Gamper en la que perdió 9-1 contra el Barcelona y continuó por Grecia, Francia e Italia. Hasta llegar a Estados Unidos, el tramo final antes de regresar al país. Todo el viaje lleno de conflictos internos y problemas organizativos, pero que tenía como objetivo recaudar fondos.

Y llegó el día que quedó en la historia. El estadio universitario Ratcliffe tenía arcos de fútbol americano, las medidas del campo eran más chicas, hacía alrededor de 40 grados y Boca casi no tenía jugadores, porque entre algunos lesionados y otros que no querían jugar, llegaba a 15. En esa ocasión formó con Balerio; Passucci, Mario Alberto, Mouzo, Córdoba; Stafuza, Segovia, Sotelo; Porté, Morena y Mendoza. Y en el banco, Gatti, Matabós, Berta y Abdeneve. El Loco estaba descalzo, en cuero y con unas ojotas para dorarse parejo bajo el sol de California, y debió cambiar el look para entrar a jugar.

Comentarios

Ver más productos

La otra historia del peronismo

La otra historia del peronismo

Cómo hacer guita

Cómo hacer guita

Lo que todo el mundo busca

Lo que todo el mundo busca

¿Qué es sexteame?

¿Qué es sexteame?

Para fanáticos del Fútbol

Para fanáticos del Fútbol

La historia detrás del robo del siglo

La historia detrás del robo del siglo

Eva Duarte: toda la verdad

Eva Duarte: toda la verdad

Aprendé a usar tu inteligencia

Aprendé a usar tu inteligencia

La otra cara del peronismo: una historia apasionante

La otra cara del peronismo: una historia apasionante

Historia para Chicos

Historia para Chicos

Ver más productos