Si algo le faltaba a Chicago para acallar ciertos rumores en cuanto a la entrega, versiones que circularon con fuerza luego de la caída con Quilmes, lo logró con el enorme triunfazo de la víspera: en el República de Mataderos, con el habitual aliento de sus hinchas, el Torito se puso el overol y sudó la gota gorda para ganarle 1-0 a Sarmiento y así mantener vigente hasta el final la ilusión de conseguir el ascenso directo a la Superliga.

Lo del equipo de Junín, de no creer: falló muchas ocasiones claras -hasta un penal- y dejó en el camino la inmejorable chance de asegurarse un desempate por el primer puesto.

Pasados los minutos de estudios, en los que ninguno quería salirse del libreto, Sarmiento tomó el protagonismo. Fue claramente superior, manejó bien la pelota, pero no tuvo la puntería para abrir el marcador.

Esteban Orfano celebra el gol del triunfo junto al delantero Nicolás Franco. (Foto: Nahuel Ventura)

Primero lo erró Villalba, mano a mano con el arquero Agustín Silva, y luego Miracco se perdió un gol que le será difícil de olvidar en caso de que su equipo no logre el ascenso: al recibir de Orsini dentro del área y con el arco a su merced, remató y el balón dio en el palo.

Todo era del equipo de Junín. Sin embargo, el Torito contó con una y la mandó a guardar: a los 46, Melo ejecutó un tiro libre, Ariel Kippes no pudo despejar (el defensor dejó la barrera para ocupar el palo izquierdo, hacia donde fue dirigida la pelota) y el balón le quedó a David Achucarro, que no fue egoísta y le dejó la conquista a Esteban Orfano.

En la arenga antes de salir al complemento, en Chicago fue muy claro el mensaje de su capitán Achucarro: "Tenemos que defender con la vida el gol que logramos". Y así fue. El Torito dejó todo, y al final se terminó haciendo gigante.

Con este triunfo, Chicago quedó a un punto de Sarmiento y Arsenal, los líderes. (Foto: Nahuel Ventura)

Sarmiento siguió yendo, pero una vez que Agustín Silva le tapó el penal a Nicolás Orsini (por cierto, tras una infracción inexistente del arquero a Miracco), quedó a las claras que los tres puntos no se podían marchar de Mataderos.

Y eso terminó ocurriendo, porque entre el desorden de los de Junín para empatar y la entrega del local para sostener la ventaja, prevaleció el trabajo de Chicago, que mantuvo intacta su ilusión.

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