Diego Mendoza preocupó a todos los presentes en el entrenamiento que Huracán realizó en La Quemita, tras haber sufrido mareos luego de un golpe en la cabeza que le provocó un codazo involuntario de Andrés Chávez.

El delantero cayó sobre el césped y por un largo rato no pudo levantarse, aunque en ningún momento perdió la consciencia.

Asistido permanentemente por el cuerpo médico del Globo, y luego de la llegada de una ambulancia, Mendoza descartó viajar en el vehículo sanitario, pero de todos modos se trasladó en un automóvil particular a una clínica para realizarse estudios.

“Está todo bien. Ahora me voy a hacer unos estudios pero estoy bien”, tranquilizó en declaraciones a TyC Sports.

El futbolista se retiró acompañado, entre otros, por Fernando Locaso, médico del Quemero.

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