Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras, una sabia reflexión de William Shakespeare que muchos no aprendieron. Esto explica de alguna manera el desconcierto que manifiesta Boca. Las declaraciones de Gustavo Alfaro no se compadecen con la realidad en el momento de actuar.

Cuando llegó al equipo xeneize, por su recomendación, el arquero Marcos Díaz, Alfaro manifestó: “Es el mejor arquero de la Argentina, ataja las dos o tres pelotas que tiene que atajar. Sostiene el partido cuando el equipo está empatando”, todos pensábamos que sería titular indiscutido; es suplente. El dueño del arco es Esteban Andrada, de gran desempeño.

También confunde que el presidente Daniel Angelici, hace unos meses, abonó al club Lanús por El Flaco Andrada cinco millones de dólares y la renovación del contrato por cinco años más. El interrogante que nos marca el sentido común es para qué lo trajo a Marcos Díaz.

Otra expresión desacertada del técnico boquense fue cuando dijo “que Carlos Tévez es el abanderado y el líder del equipo”. Sabemos que el talentoso Apache desde que volvió de China no es el mismo, no está pasando por su mejor momento y con las últimas confesiones sobre Guillermo Barros Schelotto, al hincha la situación ya lo está cansando.

Además, si es el capitán y abanderado del equipo, que jugó solamente diez minutos contra Belgrano, por qué no lo dejaron ejecutar el tiro libre en el borde del área, antes de finalizar la contienda y lo remató Cristian Pavón. Que si bien reventó el travesaño Boca con ese empate, la derrota de Racing y el notable triunfo de Defensa, desaprovechó una oportunidad inmejorable y prácticamente se despidió del campeonato. Le falta enfrentarse con: Lanús, Defensa (V), Unión, San Lorenzo, San Martín de Tucumán, Banfield y Aldosivi.

DEPO estuvo conversando con varios ex jugadores que trabajan en Boca y pidieron la reserva de sus nombres, por razones obvias, nos contaron que Angelici le dijo al director deportivo, Nicolás Burdisso, que el nuevo técnico tiene que llevarse bien con Carlos Tévez debido a que fue un factor importante para su reelección. Es decir que se mezclan condimentos políticos con deportivos y esos argumentos a veces someten y complican.

Vemos que el equipo xeneize no aparece, no juega bien y existen muchas dudas. Para colmo hay muchos jugadores que bajaron su nivel. Gustavo Alfaro es un técnico serio, trabajador, de bajo perfil y vocación defensiva en el club de la Ribera donde siempre hay que salir a ganar.

Ya fracasó en una entidad grande como San Lorenzo, en Huracán cumplió un ciclo exitoso. Ahora le toca dirigir a uno de los más importantes de la Argentina y solamente el destino del triunfo lo puede salvar.

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