En el certamen pasado, Talleres e Independiente eran la antítesis. El Rojo -por la conocida mentalidad de Julio César Falcioni- fue un equipo pragmático, que apostaba al orden para recuperar y a la agresividad para sacarle jugo a los pocos ataques que tenía a disposición; la T -en contrapartida- peleó todo lo que disputó (Copa Argentina y campeonato local) por la ambición de Alexander Medina. Pero ambos arrancaron el 2022 sin mencionados entrenadores y ahora apuestan a reinventarse, aunque los dos lo hacen bajo el mismo plan: los de Avellaneda buscan cambiar la cara con Eduardo Domínguez y los cordobeses tratan de conservar la idea ahora con Ángel Guillermo Hoyos. Y con esa similitud filosófica, el Rojo se impuso 3-1 con comodidad. 

El Rojo tuvo una prestación disímil pero superadora si se toma como parámetro el debut en el torneo de verano, ante San Lorenzo. Esta vez tuvo mayor intensidad para apostar a la presión y mostró mejores sociedades que el fin de semana pasado. Sin embargo el desarrollo empezó desfavorable. A los 43 minutos de la etapa inicial, Lucas González perdió una pelota de forma infantil en la salida y lo pagó carísimo: Junior Arias asistió a Matías Esquivel, quien superó la resistencia de Renzo Bacchia y convirtió su primer gol con la camiseta del Tallarín.

Pero la alegría le duró excesivamente poco al subcampeón de la Copa Argentina. Es que 180 segundos más tarde se repitió la fórmula aunque con otros protagonistas: la perdió Talleres en la salida, Velasco recuperó y asistió a Andrés Roa, quien tuvo un primer tiempo para el olvido pero que definió con calidad para escablecer la igualdad transitoria. 


En el complemento, fue todo del Diablo. No solo porque fue prolijo en la posesión sino también porque siguió aprovechando cada error del adversario. Fue así como facturó por duplicado a través de Velasco, quien posiblemente tuvo su despedida de la forma más deseada. A los quince minutos, otro robo le quedó a Gastón Togni, quien asistió a La joya, que gambeteó al arquero con facilidad y definió con el arco vacío. Misma tónica para el tercero, aunque esta vez fue el ingresado Carlos Benavídez quien se la dio a Velasco para que selle el resultado en la ciudad de las diagonales.

Comentarios