Pasan los días y en vez de despejar interrogantes, se suman las dudas y las preocupaciones para Jorge Almirón. En medio de un contexto poco habitual para San Lorenzo, con el equipo jugando mal y deambulando por los últimos puestos, recibe a su clásico rival, que viene encumbrado y en los primeros lugares. Y, encima de todo, el técnico no tiene en claro cómo armar el equipo, sobre todo por las lesiones que aquejan a varios jugadores.

Es que a la duda que permanece alrededor de Nicolás Blandi, se suman ahora las de Fabricio Coloccini y Rubén Botta, dos de los más experimentados y necesarios en estos momentos. Además, recordemos que ya está descartado Gonzalo Rodríguez, quien recién podría sumarse a las prácticas en la pretemporada.

Y que tampoco jugará Pablo Mouche, que padece una distensión en el sóleo y aún no pudo trabajar a la par de sus compañeros.

Entre jueves y viernes, el cuerpo técnico, de manera conjunta con los médicos, evaluarán a Coloccini, Botta y Blandi para ver si son tenidos en cuenta o no. El defensor está con una tendinitis en el recto y el volante sufrió una molestia muscular ante Atlético Tucumán.

Las chances para que jueguen o no, a esta altura de la semana, están repartidas en partes iguales, y todo dependerá de cómo evolucionen y hasta qué punto el DT quiera arriesgarlos.

Por su parte, el que corre en desventaja es el goleador, quien aún no tuvo minutos desde la llegada de Almirón (en los tres partidos que él no jugó, casualmente, San Lorenzo no marcó goles) y continúa tratando de recuperarse de un traumatismo en la rodilla.

Más allá de que ya pudo hacer algunas tareas con pelota, es muy difícil su presencia contra Huracán. La única buena para el entrenador del Ciclón es que podrá volver a contar con Gabriel Rojas, ya recuperado de su lesión.

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