A lo largo de su carrera como entrenador, Ricardo Caruso Lombardi contó con dos características: tiene una enorme capacidad para salvar equipos que lucen con la soga al cuello, aunque también cuenta con la particularidad de protagonizar "renuncias escandalosas". Y en Córdoba no fue la excepción: dio un paso al costado en Belgrano disparando con munición gruesa contra Claudio Tapia.

Por el recordado episodio que vivió ante Barracas Central, en el que tuvo un fuerte altercado con el árbitro Nelson Sosa, Caruso quedó suspendido provisoriamente y hacía dos partidos que no podía dirigir al Pirata.

Esta sanción no lo frenó. Al contrario: lejos de buscar la tregua, le pegó con munición gruesa a Jorge Miadosqui, presidente de San Martín de San Juan, el próximo rival. Sin embargo, no se medirá ante el conjunto de cuyo ya que decidió dar un paso al costado argumentando que siente una persecusión y no quiere darle más dolores de cabeza al club cordobés.

"A las 5 de la mañana me desperté. El miércoles vi otra vez el fallo provisoria del Tribunal. Prefiero dar un paso al costado y no perjudicar al club", manifestó en diálogo con Radio La Red.

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